Infidelidad nada eterna

Por Mimí Carrillo

En Qué más quiero, la vida de Alessio (Giussepe Battiton) y Anna (Alba Rorhwacher) está integrada en un matrimonio rutinario, en donde la pasiòn va en descenso, sin embargo, Anna cambia su manera de ver el amor, ya que descubre su lado más oscuro, ya que decide ser infiel, sin importar las consecuencias, teniendo como cómplice a Domeneco (Pierfransceco Favino), éste tiene un matrimonio inestable con dos hijos.

A lo largo de la cinta, se deja un poco de lado el esteriotipo de los infieles al asecho de escapar de su rutina de vida, ya que Anna y Domeneco toman un rumbo sin salida, al darse cuenta que su amor se involucró más allá de un sentimiento pasional de impulsos sexuales, por lo que cada quien comienza a perder la discreción en sus relaciones de pareja, no obstante, Anna siente que su impulso de ser esposa o madre no es lo anhelado por ella. Por lo que prefiere una relación sin compromiso.

Este filme fue una producción de Suiza e Italia, dirigido por Silvio Soldini, que nos demuestra como la infidelidad y la rutina pueden llegar a corromper un matrimonio, sin importar las consecuencias por sentirse vivos, haciendo lo inimaginable, y aunque la atracción de la historia es interesante, en algún momento puede desesperar por la falta de intensidad.

Lo único cierto es que la infidelidad no es eterna ni sostenible por mucho tiempo; este filme sin tabús lo explica de una forma muy sutil, proponiendo al engaño, las mentiras o cualquier pretexto para justificar el escape de la rutina que desnuda el alma.

También te podría gustar...

Deja un comentario