“Sully”, un héroe de carne y hueso

Por Rocío Trejo

unnamed1 Sully es una especie de biopic, dirigida por Clint Eastwood, con la participación protagónica de Tom Hanks, en el rol del piloto, Chesley Sullenberger, quien en 2009 logró aterrizar un avión comercial de pasajeros en pleno río Hudson, en Nueva York, salvando la vida de las 155 personas a bordo, en un hito de la aviación mundial.

Sin embargo, según retrata la cinta de Eastwood, Sully pasó las de Caín luego de su hazaña, ya que su vida cambió por completo, con la mayoría de la gente considerándolo un héroe, a la par que las aseguradoras y fabricantes de aviones, principalmente Airbus, deseaban su cabeza y hallarlo culpable del osado amerizaje.

Así, entre ciertas conspiraciones y un hombre dudando de si actúo correctamente o no, se desarrolla esta ágil película, que nuevamente coloca a Hanks y al buen Clint en la antesala de ser tomados en cuenta para la temporada de premios cinematográficos.

El único problema de esta entrega, es que con los años, pareciera que Clint Eastwood ablanda su corazón americano (no por nada votó por Donald Trump para hacer “América grande otra vez”), ya que prácticamente los últimos 20 minutos de “Sully” son un homenaje a la policía, los servicios de rescate y la guardia costera de Nueva York, tornándose de pronto en un panfleto pro-yanqui.

Una película filmada en su totalidad en formato IMAX, lo que permite crear cierta sensación de realidad en la pantalla a través de una fotografía cuidada y cargada de dramatismo creando una tensión el espectador de principio a fin.

Las actuaciones de Tom Hanks y de Aaron Eckhart son excepcionales ya que ambos crean una sinergia que habla de su experiencia y trayectoria en Hollywood..

La cinta se basó en el libo, Highest Duty de Sullenberger.

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