“Voraz”, una cinta de canibalismo y secretos familiares

Por Arturo Brum Zarco

voraz-trailer-900x430 Dicen que cuando un animal carnívoro come carne humana, se vuelve un ser peligroso, ya que sólo lo va a satisfacer la misma comida. Ahora, imagina que ese animal sea un humano, es decir, un caníbal. De eso trata la Película Voraz, una cinta de terror y gore que además de hablar de antropofagia, tiene como contexto a una familia disfuncional y a una juventud que busca su independencia y libertad sexual.

Voraz es una cinta francesa que se presentó en el Festival de Cannes el año pasado; asimismo, fue aplaudida por la crítica con varios premios en el Festival de Cine de Londres y el Festival Internacional de Cine de Palm Springs. Es la opera prima de la directora francesa Julia Ducournau, quien hace un filme de horror complejo, inteligente, profundo, tenebroso y para ello utilizó a un personaje femenino como su protagonista. Sin embargo, no es la gran obra maestra como la mercadotecnia de la película lo ha vendido; es una buena cinta y ya.

Se estrenó en México como parte de la 62 Muestra Internacional de la Cineteca Nacional y en salas comerciales llega este jueves 13 de abril, gracias a la distribuidora Cine Canibal.

Nos cuenta la historia de Justine, una chica de 16 años, bien portada y poco sociable, que proviene de una familia en la cual todos son vegetarianos. Ella entra a la facultad de veterinaria, lugar donde también estudia su hermana mayor, Alexia, quien es sociable y rebelde.

Al entrar a la Universidad, los alumnos que están en semestres más adelantados, realizan actos, nada amigables, a los novatos; por ejemplo, les avientan sangre de animales, los levantan cuando están dormidos, avientan sus colchones a la calle y los obligan a comer carne cruda; a esto se niega Justine, pero su hermana la obliga a hacerlo, lo que traerá consecuencias muy graves.

Justine se dará cuenta que no sólo le gusta la carne, sino que la necesita; además, vemos que la relación de su hermana es de amor odio y, por otra parte, descubrirá y experimentará deseos sexuales; es decir, la primera parte de la cinta nos narra la idiosincrasia de la juventud actual, la compleja relación que pueden tener los hermanos y el despertar sexual de una adolescente. Temas que la película los trata sin censura y con una narrativa sencilla y con crudeza; la fotografía siempre tiene tonos opacos y grises que logran un ambiente perturbador y atrayente.

Mientras continúa sus estudios, se hace amiga de su compañero de habitación, Adrien un guapo hombre homosexual con quien comienza una relación de amor y pasión; sin embargo, algo no está bien en ella, es taciturna, solitaria y parece que se mueve con miedo.

Cuando su hermana intenta ayudarla en sus relaciones sociales, ocurre un accidente y Alexia se corta un dedo, el cual se come Justine; así comienza otra historia, de canibalismo, violencia y de secretos familiares.

Quizá la película para los amantes del gore se queda corta; no obstante, los temas de trasfondo, la sexualidad de una adolecente, las relaciones familiares y sociales, la hacen un largometraje que mezcla el horror con psicología.

Una historia bien ambientada, con actuaciones que acompañan al espectador a un mundo de horror, con escenas narrativamente y visualmente perturbadoras, que utiliza lo cotidiano de una escuela de veterinaria, es decir, imágenes que no estamos acostumbrados a ver de animales: caballos amarrados, perros disecados, vacas enfermas y sangre mucha sangre. La escuela es la paradoja de una niña que la obligaron a ser vegetariana, que ama a los animales y que descubre su gusto por comer humanos.

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