“La Maldición de Thelma”, lo sobrenatural y la libertad

Por Arturo Brum Zarco*
@arturobrum

descarga El noruego Joachim Trier regresa con una película donde combina drama y fantasía, para contarnos una historia por ratos perturbadora y bella sobre una chica que busca aceptar su sexualidad y su independencia.

Un padre y su hija ( de unos siete años) caminan sobre el agua congelada de su pueblo, se dirigen rumbo al bosque a cazar. Encuentran un venado, la niña ve al animal, el padre le apunta; pero de una forma sorpresiva cambia la dirección de su tiro hacia la espalda de su hija, después de un tiempo de apuntarle a ella se arrepiente. Con esta escena perturbadora, y con una increíble estética, inicia la película La Maldición de Thelma, una cinta con una narrativa sobrenatural pero con un trasfondo muy real.

Dirigida por el noruego Joachim Trier (actualmente uno de los mejores directores de dicho país, muy recomendables son sus cintas Más fuerte que la bombas, Reprise y Oslo), sus películas se han caracterizador por usar imágenes fuertes, fotografía provocativa y un manejo de lenguaje cinematográfico envidiable.

Con La Maldición de Thelma, es la primera vez que utiliza una narrativa sobrenatural para contar una historia que habla sobre la aceptación de la sexualidad, el extremo de la religión y la libertad de la juventud. Combina drama, misterio y fantasía para entregarnos una obra original, perturbadora y bella.

Thelma (interpretada por Eili Harboe) es una joven que vivía con su padres, una familia cristiana, que llevaba su religión hacía los extremos; por eso cuando ella se va de casa para ir a la Universidad, le cuesta trabajo hacer amigos, no bebe y es sumamente responsable y religiosa.

Cuando conoce a Anja ( Kaya Wikins) su mundo cambia, ya que siente atracción hacia ella, se hacen amigas, pasan todo el tiempo juntas y la cara de Thelma es diferente; ahora sonríe más. Entre las dos nace el amor y para Thelma, que viene de una religión estricta y unos padres autoritarios, el dilema es grande.

Sin embargo, la protagonista tiene un problema mayor, sufre de ataques que parecen epilépticos. Le hacen estudios, pero los doctores no encuentran en ella los síntomas de esa enfermedad.

Esos ataques tienen un sentido sobrenatural, donde ella puede cambiar las cosas de lugar, estar en diferentes espacios o incluso hacerle daño a las personas.

Esta narrativa sobrenatural la utiliza el director como una metáfora a la libertad que busca Thelma; cada vez que aparecen estos ataques hay escenas sombrías, ruidos estremecedores y animales (como serpientes y aves), es decir, el uso de lo sobrenatural en la película tiene una razón de ser en el fondo y forma de la cinta.

Esta película noruega tiene buen ritmo y es una cinta poco convencional para contarnos una historia de amor y de aceptación. Asimismo es una crítica a la estricta religión, donde la libertad individual casi no existe y la sobre protección paterna . Una forma novedosa para contar estos temas. Imperdible.

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