Jóvenes, los más vulnerables a presentar una enfermedad mental

Jovenes deprimidosEn el marco del Día Mundial de la Salud Mental 2018, a celebrarse el próximo 10 de octubre, Voz Pro Salud Mental Ciudad de México (VPSM CDMX) hace un llamado a crear conciencia sobre la magnitud de esta problemática en jóvenes, a quienes la Organización Mundial de la Salud (OMS) dedica la conmemoración de este año.

“Las enfermedades mentales no discriminan, no obstante, los factores de riesgo y los síntomas pueden diferir de un grupo poblacional a otro. Los jóvenes son el grupo más vulnerable, pues es casi siempre en la adolescencia o la adultez temprana cuando aparecen los primeros síntomas de un trastorno psiquiátrico, obstaculizando el desarrollo integral de la persona al inicio de una de las etapas más productivas y decisivas de su vida”, señala Dunia Pintado, presidenta de Voz Pro Salud Mental CDMX.

La mitad de estos trastornos comienzan antes de los 14 años, aunque la mayoría no se detectan ni se atienden a esta edad, pues llegan a confundirse con algunas conductas propias de los adolescentes. Sin embargo, “síntomas como cambios bruscos en el estado de ánimo, tristeza o apatía constantes, conductas impulsivas o temerarias, ataques de ira excesivos, abuso de alcohol u otras sustancias, promiscuidad, o trastornos alimentarios, pueden ser señales de que algo está sucediendo”, agrega Pintado.

Implicaciones

De acuerdo con la OMS, la depresión en esta población puede presentarse de forma distinta que en los adultos: a través de enojo, irritabilidad o hipersensibilidad a la crítica, por ejemplo; también señala que no se aíslan totalmente, pues suelen mantener algunas amistades.

Esta enfermedad ocupa el tercer lugar en jóvenes a nivel mundial. Quienes la presentan tienen niveles de autoestima muy bajos y pueden mostrar conductas de riesgo, llegando al suicidio, en esto radica la importancia de su prevención e intervención.

Un informe publicado por el Hospital Infantil de México en 2015 muestra que la sintomatología depresiva en este grupo en nuestro país -como en muchos otros -, tiene mayor prevalencia en mujeres. Asimismo, quienes viven en condiciones socio-urbanas más conflictivas conforman las tasas más elevadas. Otro dato importante es que, de toda la población adulta que ha tenido un episodio depresivo alguna vez en su vida, el 27.5% lo experimentó antes de los 18 años.

La autolesión es otro síntoma que aparece antes de la pubertad y se vuelve común en la adolescencia temprana. Los primeros episodios se dan normalmente entre los 12 y 16 años -después de los 16 los rangos caen exponencialmente-. Estudios revelan que alrededor del 13 al 45% de los adolescentes y del 14 al 35% de los estudiantes de licenciatura tiene un historial reciente en esta conducta, la cual en el fondo esconde sentimientos relacionados con trastornos psiquiátricos más complejos.

El acoso escolar o bullying es otro de los aspectos más negativos entre la juventud y se presenta indiscriminadamente en todos los grupos sociales. Es un problema global que no sólo impacta la autoestima, varios estudios realizados por la OMS muestran que tiene consecuencias negativas a largo plazo en la salud, el trabajo y las relaciones personales, y puede contribuir a desarrollar un trastorno mental como depresión o ansiedad, o incluso llevar al suicidio.

En nuestro país, este problema es alarmante, pues, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México ocupa el primer lugar en acoso escolar, afectando al 40% de los alumnos de primaria y secundaria, tanto de escuelas públicas como privadas.

De acuerdo con otro informe efectuado por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en México, 9 de cada 10 alumnos de secundarias públicas y privadas han sufrido alguna agresión por parte de sus compañeros.

Académicos de la Universidad de Warwick, remarcan, en concordancia con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la necesidad de reconocer al bullying como un problema serio que afecta gravemente la salud mental de adultos y jóvenes, que no puede -ni debe- seguirse pensando como un fenómeno inevitable en el crecimiento.

Por su parte, el suicidio es otro de los temas que más afectan a esta población, pues representa la segunda causa de muerte a nivel mundial entre jóvenes de 15 a 29 años. La OMS subraya que esta problemática puede prevenirse a través de campañas educativas de concientización y desestigmatización, haciendo a un lado el tabú que imposibilita a muchos jóvenes y a sus familiares a buscar ayuda.

El entrenamiento “Haz una pregunta, salva una vida” (QPR, por sus siglas en inglés: Question, Persuade & Refer) ayuda a identificar las señales que muestran las personas que sufren una crisis suicida, y a ofrecerles esperanza de que cualquier problema que estén pasando en ese momento tendrá solución. El método consiste en tres pasos:

1. Question: Preguntarle acerca de sus sentimientos y pensamientos en torno al suicidio.
2. Persuade: Persuadirla para pedir ayuda.
3. Refer: Referirla hacia la ayuda.

Aunque no todos los suicidios pueden prevenirse, las intervenciones tempranas reducen los riesgos. Algunas de las mejores maneras de evitarlo son conocer los factores de riesgo, reconocer las señales de advertencia y estar alerta a los signos de otros problemas de salud mental como ansiedad, depresión o abuso de sustancias, entre otros.

“Aún queda mucho por hacer, la prevención es muy importante. Reconocer los síntomas a tiempo, buscar la ayuda necesaria y apegarse a un tratamiento integral mejora el pronóstico de la enfermedad. De igual manera, llevar programas de salud mental a las escuelas para mejorar el ambiente social y sensibilizar a los jóvenes, docentes y padres de familia sobre estas enfermedades también puede marcar la diferencia”, concluye Pintado.

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