Entra a “La casa con un reloj en las paredes”

lacasadelreloh-1 La casa con un reloj en las paredes es una cinta para niños y adolescentes, del subgénero fantástico, con toques de horror, comedia y dosis de temas relacionados a la magia, que enfrenta a la luz con la oscuridad, a la usanza de sagas como Harry Potter o Goosebumps, protagonizada por un niño, Lewis Barnavelt (Owen Vaccaro), quien tras perder a sus padres en un accidente, es enviado con su tío, Jonathan Barnavelt (Jack Black), un estrafalario cuarentón, morador de una tétrica casa que resguarda varios secretos, todos estos, de particulares riesgos mágicos.

Si bien la premisa suena atractiva, amén que la cinta es dirigida por Eli Roth, realizador que ha alcanzado cierto prestigio por sus historias gore, el producto final no logra entretener al público, ni joven ni adulto, que halla demasiado parecido con los filmes del mago creado por J. K. Rowling, pero con menor presupuesto y tremendas lagunas en el guión, que llevan al espectador de una situación a otra, como si se tratara de sólo rellenar las casi dos horas de duración con propuestas vagas.

Los efectos especiales resultan torpes, tomando en cuenta el tipo de impacto visual que se requiere para una película repleta de los mismos, al grado de que en una escena, el personaje de Jonathan “flota en el aire”, de un modo demasiado simplón, como si el equipo técnico no se hubiera molestado en preparar mejor la secuencia, ya que da la impresión de ver aquellos murcielaguitos de las entregas de El Santo, en que se veían los cables que los hacían “volar”.

Igualmente, el tío Barnavelt cambia de cuerpo en algún momento de la trama, situación que luce por demás bobalicona, con efectos digitales demasiado sencillos.

Por supuesto, ni qué decir de Black, interpretándose a sí mismo por enésima vez, con los mismos gags y su falta de audacia para la comedia física, que le han caracterizado durante toda su carrera. Su rol nunca cobra el protagonismo de la cinta, mientras que el pequeño Vaccaro tampoco logra destacar como el estelar infantil, dándose un tú a tú con Jack por conocer quién actúa peor.

La única que destaca es la siempre efectiva, Cate Blanchett, como Florence Zimmerman, una solterona con poderes mágicos, que vive con el tío Barnavelt, y que se convertirá en una figura materna para el niño. Sin mayor esfuerzo, la australiana es graciosa, saliéndose de sus roles intensos.

Definitivamente, el que no debe salir de lo que conoce mejor, es Roth. Cocina mejor sus sangrientas historias que este intento infantil, basado en una novela de John Bellairs.

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