“Animales fantásticos 2”, un paseo divertido por el Universo de JK Rowling

fantasticas-2-pic3355-pxl2 Si bien el público que engrosó la taquilla de las ocho películas sobre el famoso mago, “Harry Potter”, tuvo varios años de respiro, en 2016 recibió con agrado el spin-off, “Animales fantásticos y dónde encontrarlos”, basado en un apéndice del universo literario creado por J. K. Rowling. Tras el éxito, recaudando más de 800 millones de dólares, la propia autora y Warner, se lanzaron a la aventura de filmar la secuela, misma que se estrena este fin de semana en México y el mundo.

Bajo el kilométrico título de “Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald”, las andanzas de “Newt Scamander”, interpretado por el ganador del Óscar, Eddie Redmayne, prosiguen en la Europa de principios del siglo pasado, era en la que un poderoso hechicero oscuro, “Grindelwald”, encarnado por Johnny Depp, amenaza con irrumpir el orden del mundo y someter a la humanidad con base en las fuerzas de la magia.

Ante semejante peligro, el “Ministerio de la magia” tomará cartas en el asunto, además que el propio “Newt” y su maleta infinita, serán convocados por el mismísimo, “Albus Dumbledore”, el sabio y veterano mentor de “Harry Potter”, que para esta saga se presenta en una versión más joven, interpretado por Jude Law. Así inicia una complicada trama en la que, por supuesto, aparecerán en pantalla cualquier cantidad de criaturas de la zoología fantástica.

La película es entretenida y consistente, con un ritmo semi-lento, que a veces desespera al espectador, ansioso de conocer más sobre esta precuela de la franquicia de “Potter”. Bajo la dirección de David Yates, realizador también de los últimos cuatro filmes del maguito, y el guión de Rowling, “Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald”, embona perfectamente como punto climático de una larga travesía, que homenajea a los mundos “potterianos” y se da el lujo de plantear nuevas líneas argumentales.

A diferencia de las precuelas y secuelas de la trilogía de “Star Wars” de George Lucas, casi todas forzadas y disparatadas, el Universo de Rowling permanece cohesionado, en gran medida, porque la escritora tiene un amplio control creativo, así como una función de asesora, que ayudan al producto final a lucir espléndido en pantalla.

Este segundo capítulo promete un buen futuro para las siguientes tres cintas, ya que serán cinco en total y, ¿por qué no?, hasta siete u ocho, dependiendo de los ingresos de los “Animales fantásticos” en los años por venir, amén que J. K. Rowling luce plena para seguir creando este bastión de la fantasía.

El único problema de “Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald” es que resulta difícil para la audiencia que no esté familiarizada con “Harry Potter”. En muchas ocasiones, las continuaciones se toman su tiempo para poner al tanto a los nuevos espectadores, pero ésta no es una de esas veces. Definitivamente, si se llega por primera vez a esta saga mágica hay que hacerlo con una embarradita sobre “Harry Potter”, tanto el de los libros como el de las películas. Queda de tarea entonces subirse a un tren invisible y dar un paseo por “Hogwarts”.

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