Ponte “Grinch” en el cine

el-grinch-estreno-mexico Cada cierto tiempo el verde y peludo personaje, el “Grinch”, reaparece en la pantalla grande, no sólo para robarse la Navidad, también para demostrar que ciertas creaciones de la cultura pop prevalecen sin importar los cambios generacionales. Nacido de la prolífica imaginación del autor e ilustrador norteamericano, Dr. Seuss, este jocoso monstruo apareció por vez primera en 1957, en formato de libro infantil, causando furor entre el público de la época.

Así, el “Grinch” comenzó su andar por la industria “mainstream”, irónicamente, tornándose en lo que combatía, un producto de consumo navideño. Sin embargo, su gracia y simpatía le han valido para llegar al Séptimo Arte, con versiones espléndidas, bien adaptadas, con todo y sus sencillos versos, originalmente redactados en inglés, pero fácilmente traducidos a casi todos los idiomas occidentales.

Este fin de semana arriba a la cartelera mexicana, “El Grinch”, filme de animación, que ya en Estados Unidos acumuló la nada despreciable cantidad de 203 millones de dólares. Bajo la dirección de Yarrow Cheney y Scott Mosier, esta huraña criatura recibe la voz de Benedict Cumberbatch (en la versión en inglés), un histrión que ha cobrado auge gracias a su interpretación de “Sherlock Holmes” y del súper-héroe de Marvel, “Doctor Strange”.

Evidentemente, para el mercado mexicano, “El Grinch” llega doblada al español, y tocó en turno al comediante, Eugenio Derbez, prestar su voz para darle vida al enemigo número uno de las fiestas navideñas. Gracias a la experiencia que Derbez ha acumulado en las producciones fílmicas en Hollywood, logra darle el toque adecuado al “Grinch”, sin caer en “tropicalizaciones” o en el vil recurso de utilizar frases de sus añejos personajes televisivos.

En este sentido, Derbez luce cómodo, facilitando el lucimiento del personaje por encima del intento de devorarse al “Grinch” y convertirlo en uno más de su galería de caracteres, llámese el “Súper-portero” o “Armando Hoyos”. Superada esta premisa, el “Grinch” de esta película logra conectar con la audiencia sin ser irritable o fastidioso, compitiendo de tú a tú, al menos en la modulación de la voz, con el “Grinch” de Jim Carrey, de la cinta del 2000. Claro, aquel “Grinch” era por completo Carrey, vestido con una pesada botarga y un colorido maquillaje verde, que lo hacía lucir maravilloso, aunado a la gran comedia física del nativo de Ontario.

Hubiera resultado interesante ver a Derbez encarnando al “Grinch” como lo hiciera Carrey, sin embargo, este viejo gruñón es perfecto para la animación digital, misma que convence y entretiene a chicos y grandes con alguna que otra broma que sólo los adultos entenderán. Además, el mensaje de este “Grinch” es ecológico, dirigido a niños y adolescentes.

Sin duda, en pleno posmodernismo, el “Grinch” luce fortalecido, máxime que los villanos de buen corazón amenazan seriamente la popularidad de los otrora héroes navideños, ¿o es qué acaso hay una próxima cinta de “Rodolfo el reno” o “Frosty, el hombre de nieve”? Pues no. Saquemos entonces a nuestro mejor “grinch” interno.

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