Es posible erradicar el trabajo infantil

Debido a la velocidad con la que se mueve el mundo, se presentan una gran cantidad de cambios, principalmente debido a cuatro macrotedencias: demografía y escasez de talento, elección individual, revoluciones tecnológicas y sofisticación de clientes. Sin embargo, hay una constante de carácter social que aún sigue existiendo: el trabajo infantil.

El trabajo infantil se encuentra en diferentes actividades, que pueden afectar de forma mental, física o emocionalmente a los niños. Este tipo de empleos suelen darse sin derechos laborales, en condiciones precarias y casi la mitad son sin remuneraciones económicas.

De acuerdo con el “Informe mundial sobre el trabajo infantil 2015: Allanar el camino hacia el trabajo decente para los jóvenes”, de la OIT, menciona que los niños que trabajaron prematuramente, posteriormente tienen mayores probabilidades de estar en empleos familiares no remunerados o empleos con salarios bajos.

Asimismo, según datos del Módulo de Trabajo Infantil, un tercio de los niños que trabajan, no asisten a la escuela. La falta de educación también impacta en la escasez de talento y aumenta la brecha de las habilidades y competencias que las empresas requieren hoy en día. Según un estudio de ManpowerGroup, el 54% de los empleadores en México tienen dificultades para cubrir sus vacantes. A largo plazo, esto genera una desventaja competitiva a nivel local y global.

De acuerdo con el INEGI, alrededor del 30% de los 2.5 millones de niños que trabajan en México, lo hacen en el sector agropecuario. ManpowerGroup como Empresa Socialmente Responsable, ha contribuido a disminuir este problema a través de Agropower, división enfocada en este sector. Al formalizar estos empleos, se obtienen múltiples beneficios. Por un lado, se evita que niños menores de 15 años sean contratados, ya que es una práctica ilegal. Al no trabajar, sus probabilidades de estudiar aumentan. Por otro lado, los adultos obtienen prestaciones de ley, mejorando sus percepciones, salud y seguridad y, por ende, su calidad de vida, lo cual impacta directamente en su situación familiar y disminuye la necesidad de que los niños trabajen.

A pesar de que el país ha tenido grandes avances- con una disminución del 40%, de acuerdo con la Secretaría de Trabajo y Previsión Social- aún hay mucho por hacer. Para poder erradicar esta situación, es necesario ir a los orígenes del problema, entre los cuales se pueden mencionar la pobreza, la violencia intrafamiliar y el analfabetismo, entre otros. Por ello, la solución involucra a varios actores; las empresas privadas, las instituciones educativas, los gobiernos y la sociedad civil deben colaborar para prevenir que más niños se integren a trabajos forzados.

Iniciativas como políticas públicas, consciencia social mediante sensibilización y aplicación efectiva de las normas al respecto harán humanamente posible el rescate y la prevención de que miles de niños se integren a actividades laborales de manera prematura.

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