Londres 2012: El padre de los Juegos Olímpicos

Por Daniel Flores

La idea del restablecimiento de los Juegos Olímpicos fue de un pedagogo francés llamado Pierre de Coubertin, quien desde su juventud buscó establecer sistemas de educación física que ayudaran al ser humano a lograr un desarrollo integral, basándose en los conocimientos de los antiguos griegos quienes fomentaban la practica atlética para balancear el equilibrio entre la salud del cuerpo y del espíritu.

Nacido el 1 de enero de 1863 en París, Francia, en el seno de una familia aristócrata, Coubertin era un hombre pacífico a quien no le interesaba la política ni la guerra, por lo que se dedicó a crear programas deportivos que pudieran introducirse dentro del sistema educativo galo.

En 1888 con la ayuda de altos dirigentes universitarios, intelectuales como Alejandro Dumas o científicos como el propio Luis Pasteur, el barón fundó el Comité para la Propagación del Deporte en la Educación. En 1892 fue nombrado ministro de Instrucción Pública e instituyó un concurso para recompensar las mejores ideas en cuanto a organización de juegos escolares. Hábil para convencer a las personas, Coubertin logró que el presidente francés, Sadi Carnot, asistiera a una de sus reuniones atléticas, dándoles un carácter formal capaz de atraer la atención del resto de Francia.

El 25 de noviembre de 1892 en la Sorbona durante el aniversario de la Unión Deportiva Francesa, Frédy de Coubertin propuso el restablecimiento de los Juegos Olímpicos. Entre sus curiosidades destacaba que era conocido también por profetizar eventos políticos como la conversión de China al comunismo o el despertar de los países árabes como potencias.

El 23 de junio de 1894 se aceptó el restablecimiento de los Juegos Olímpicos para celebrarse cada cuatro años a partir de 1900. Coubertin quería que Francia albergara el evento pero tuvo una gran resistencia por parte de los suecos que deseaban convertir a Estocolmo en la primera sede de la justa al comenzar el último siglo del milenio. Sin embargo surgió la voz de otro soñador llamado George Averoff, un magnate griego deseoso de que la aventura iniciara donde había culminado tiempo atrás, en la verdadera cuna de los Juegos, en los terrenos de Zeus, en la que fuera la más esplendorosa de las urbes de la antigüedad, en Grecia, en el mítico estadio Panatenaico.

El legado del barón Pierre de Coubertin trascendió a través del tiempo, presenció su sueño hecho realidad durante once Juegos Olímpicos, desde Atenas 1896 hasta Berlín 1936. Fue presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) de 1896 a 1925, a los 62 años renunció a su cargo después de haber gastado gran parte de su dinero en el desarrollo del magno evento, aunque su idea fue siempre que solamente individuos con gran solvencia económica pudieran ser parte del COI para así evitar cualquier intento de corrupción dentro de la familia olímpica, situación que con el paso del tiempo degeneró en el intento de los miembros por adquirir poder.

El barón Pierre de Coubertin murió el 2 de septiembre de 1937, víctima de un ataque cardiaco en la ciudad de Lausanna, Suiza. Su famoso lema: “Es mas importante competir que ganar” no se sabe a ciencia cierta cuando lo dijo, pero engloba todos los ideales que él esperaba del movimiento como un símbolo de paz y fraternidad que hermanara a la raza humana por lo menos una vez cada cuatro años.

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