El final de telenovela de la Liga MX.

Por: Rodrigo Galindo.
El Clausura 2013 ya tiene finalistas, América y Cruz Azul se disputarán el trofeo que los proclame como el nuevo campeón del fútbol mexicano, pero sobre todo, el orgullo de poder gritarle a todo mundo que pasaron encima del odiado rival para conseguir la onceava o la novena estrella, respectivamente. Pero, ¿qué sería de esta final sin el drama que se ha desatado a lo largo de la campaña? A continuación la pequeña historia de la nueva telenovela mexicana.

América es ese villano que le hace falta a cualquier drama, ese que se odia y que muy pocos quieren cerca de ellos, tanto así que durante las 17 jornadas se pudo vivir en plumaje propio la atracción de los goles, los clásicos, una que otra anomalía en el arbitraje y por supuesto, un Azteca que ya nos acostumbró a verse a medio gas. No es algo nuevo, pese a los buenos resultados del equipo, el nido ha dejado de lucir lleno como en sus buenos tiempos.

En la final, el villano no sólo enfrentará a Cruz Azul, sino que también tendrá encima la presión de aficionados de otros equipos, de esos que dijeron que no pasarían de semifinales o que ganar los tres clásicos fue suerte, etcétera. Las Águilas jugarán principalmente ante unas Chivas que no quieren ser alcanzadas en títulos, unos Pumas que siguen molestos por su eliminación, y obviamente, por unos Cementeros que después de ganar la Copa MX salieron debajo de las piedras, ya diría el mismo Alberto Quintano: “Después de vencer al Atlante, salieron aficionados hasta por debajo del agua”.

Si bien tenemos al villano, también tenemos el caso de la mujer golpeada por el marido. Todo iba bien para Cruz Azul, ganaba, tenía un juego aceptable y las cosas seguían su curso, de repente comenzaron los descalabros y la afición comenzó a reprochar y exigir la cabeza de muchos. En el estadio se escucharon abucheos, ofensas a directivos y jugadores, las tribunas más vacías que de costumbre y un ambiente agrio se vivía cada que la Máquina no ganaba, la afición golpeaba a su equipo como aquel machista que agrede a su esposa por no tener la comida caliente, cosa contraria a lo que vemos hoy.

Sobresale el orgullo, el amor por los colores, las tribunas llenas, todo es alegría y pasión, cosas que cualquier equipo en la república tiene cuando va bien, ya lo mencionaba en una nota “En este deporte como todo en la vida, tenemos altas y bajas, si el club gana no pasa nada, pero si pierde, el peso y la presión son interminables. Sí, la persona que está en las butacas no siempre perdona a los once del rectángulo y esto puede llegar a ser un tanto subjetivo. Por un lado se puede hablar de que el equipo tiene como única opción la victoria y por otro, se defiende el punto de quienes se ponen la camiseta y representan los colores” haciendo referencia al día en que se escuchó por primera vez el “Fuera Memo”.

Todos tienen cola que les pisen, y si los once guerreros de la cancha se equivocan no hay marcha atrás, pero si los que pagan el boletito fallan, nadie se acordará de eso y las dos aficiones le han fallado a su equipo en repetidas ocasiones. Estas son cosas que no se mencionan o que muy pocos recuerdan en días como éstos ya que en una final todos son fieles con su equipo y ‘apoyaron’ toda la temporada, ojo, unos cuantos lo llegaron a hacer, pero no todos.

Tenemos dos grandísimos equipos, tendremos espectáculo dentro y fuera del indomable rectángulo, sólo nos queda que en los 180 minutos o más, el rey esté presente y sea una agradable disputa por el preciado metal que los acreditará como monarcas de la liga. La disputa por el torneo del balompié nacional arrancará este jueves a las 21:00 horas en el Estadio Azul, y la vuelta se jugará el domingo a las 20:00 horas en la cancha del Estadio Azteca.

¿Quién será el campeón? Aún no se sabe, pero de que esto estará calientito, ni cómo dudarlo. Que gane el mejor y que la gente lo disfrute.

¡Que viva el fútbol y que ruede la de gajos!

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