Regresa “Poltergeist”

Por Daniel Flores

poltergeist-clown Gil Kenan, director de sólo dos filmes, “Ember City” y “Monster House”, es el encargado del remake de la clásica cinta de horror ochentero, “Poltergeist”, la cual, a pesar de ser entretenida y contener algunos homenajes a la versión original (dirigida en 1982 por Tobe Hopper), no logra aterrorizar al público, máxime que de vez en cuando recurre a gags y una que otra broma, los cuales lucen de sobra para la trama.

La historia es básicamente la misma: la hija menor de una familia de clase media norteamericana es secuestrada por un grupo de poltergeists, teniendo como único modo de comunicación, entre ese mundo horrorífico y la realidad, una pantalla de TV, mediante la cual, la pequeña, “Madison” (Kennedi Clements), logra mantener el contacto con su familia.

Así, las actuaciones de Sam Rockwell como “Eric Bowen” y Rosemarie DeWitt como “Amy Bowen”, lucen exageradas, tratando de sobrepasar a Craig T. Nelson y JoBeth Williams, histriones originales de “Poltergeist”. De hecho, Rockwell, como el patriarca “cool” y bonachón, redunda en una más de sus típicas interpretaciones, en las que el público no sabe si está ante un actor dramático o uno de comedia.

Para esta ocasión, no será una médium la que intente rescatar a la menor de las garras de estos entes energéticos, sino un cazafantasmas, “Carrigan Burke”, interpretado por el multifácetico, Jared Harris. Sin embargo, todo el compendio de efectos visuales y la visita a tierra poltergeist logran una hora y media de diversión, sumamente masticable. Si eres de la generación ochentera, evítatela y sigue conservando en tu memoria el pavor que te provocó la primera cinta de “Poltergeist”.

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