Spielberg y Hanks cruzan el «puente de espías»

El-puente-de-los-espias-Logo-650x380 El Rey Midas de Hollywood, Steven Spielberg, regresa a la pantalla grande, con Puente De Espías, dirigiendo a Tom Hanks, que da vida a un abogado, durante la época de la Guerra Fría entre americanos y soviéticos, el cual deberá defender en suelo yanqui a un espía ruso. Lo que parece un mero trámite se convierte en una cruzada para James B. Donovan (Hanks), logrando incluso el perdón de la pena capital para Rudolf Abel (Mark Rylance), a pesar de que se gana el repudio de sus compatriotas.

Sin embargo, una vuelta de tuerca, hará que Abel se convierta en un as bajo la manga, para que los Estados Unidos intercambien a un piloto derribado en terreno ruso. Así, Donovan será el encargado de las negociaciones, poniendo en peligro su vida.

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Si bien la trama luce prometedora, lo cierto es que Spielberg está muy lejos del Spielberg que dirigió Lincoln . El ritmo es plano, sin sobresaltos, con un Hanks bastante grisáceo, tomando el rol de justiciero. Como siempre en el universo spilbergiano, el peso de los personajes femeninos es mínimo, la víctima en este caso es Amy Ryan, quien encarna a Mary Donovan, la esposa de James, cuya participación se limita a ama de casa anticuada.

Si bien parecía que Spielberg en este filme había evitado las escenas amelcochadas sobre el american way of life, llega un momento en que el nativo de Ohio le da rienda suelta a la hilacha y muestra la «libertad» con que el pueblo estadounidense vivía en aquel tiempo de amenazas nucleares, a diferencia de los rusos. Parece que Spielberg hizo como que el macarthismo nunca existió.

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