«Marguerite», una historia sobre la hipocresía de la farándula

marguerite-singing-large Marguerite es una interesante cinta, en torno a una mujer parisina y adinerada de los años veinte, quien suponiendo que posee una extraordinaria voz, se lanza a realizar conciertos privados, hasta que llega el día en que, empujada por varios artistas contra-culturales y su necesidad de sobresalir en el arte, decide presentarse ante un gran público, llevándola a un posible desastre personal de dimensiones insospechadas.

La cinta, dirigida por Xavier Giannoli, es un drama con tintes de comedia, en torno a la lucha de un individuo por encajar consigo mismo y en la sociedad, llegando al borde de la locura para mantener un estándar, una especie de bandera orgullosa para enarbolar y hacerse notar de entre los millones de seres humanos.

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Basada en la vida real de la norteamericana, Florence Foster Jenkins (cuya biopic ya se alista con Meryl Streep a la cabeza), Marguerite Dumont, interpretada magistralmente por Catherine Frot, traerá de cabeza a su esposo, Georges (André Marcon), y a su servidumbre, en aras de convertirse en una cantante de ópera, a pesar de su terrible voz. El único y gran problema de Marguerite es que vive en su propio mundo, donde, ante el desinterés de su círculo social, de su marido y de los misteriosos deseos de su mayordomo, Madelbos (Denis Mpunga), se deja conducir a un laberinto de locura.

Si bien tiene momentos chuscos, la historia es por demás brutal y desgarradora, convirtiendo a Dumont en una figura patética de una sociedad convulsa, posterior a la Primera Guerra Mundial, en busca de placeres efímeros que hicieran olvidar las atrocidades de aquella batalla.

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Las ocurrencias de esta mujer, ya entrada en años, se tornan en una mofa para la actual industria del espectáculo, en el que se deja de lado el talento, por encima del carisma y de las ganancias que se pudieran obtener por el peso del artista como materia de consumo de masas.

¿Cuántos artistas hoy en día, tanto nacionales y extranjeros no reciben el mote de «plásticos»? ¿Cuántos no recurren a sus propias fortunas para comprarse una carrera artística para acariciar la fama? ¿Cuántos no son alabados, premiados, explotados, más por atributos físicos o carisma que por poseer un real talento? ¿Cuántos productores, managers, RP’s sólo exprimen a ingenuos que suponen tener un don? Pues esa es la historia de Marguerite, una oveja perdida en una manada de lobos.

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En definitiva, el filme es imperdible, sobre todo para aquellos artistitas de nuestra farándula.

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