«El placer es mío», el principio y fin de una pareja

Por Arturo Brum

el-placer-es-mio-2 La cinta, El placer es mío, es una biografía del ciclo del amor en pareja; al principio todo es hermoso, no importa el paso del tiempo, la dicha es mayor y el sexo y la sensualidad lo es casi todo. Pero después viene el declive, cuando el tiempo ahora es lento y tedioso, y los antiguos placeres ahora son un infierno quizá hasta violento.

El filme, dirigido por Elisa Miller, cuenta una historia de amor realista, sensual, sensible y a la vez un poco perturbadora. Se enfoca más desde la perspectiva femenina, eso no le quita merito, al contrario, yo me quedo con eso de la película: lo complejo que son las relaciones, para ambas partes. Y que algunas llegan hasta los extremos.

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Nos cuenta la intimidad de una pareja que deja la ciudad para irse solos al campo. Mateo (Fausto Alzati) y Rita (Flor Eduarda Gurrola) viven una utopía amorosa, un mundo donde sólo existen ellos dos y el sexo. Al principio de la cinta vemos eso, un gran amor compartido. Parece que lo mejor de una nueva relación es el inicio.

Sin embargo, algo pasa que derrumba esa conexión de pareja, la vista de alguien que no entraba en sus planes, la prima de Mateo, Alexis (Camila Sodi) una guapa mujer que al parecer tiene una historia íntima con su primo. Esto destruye los lazos de la pareja y comienzan los reclamos: Rita quiere ser madre, Mateo tiene miedo al compromiso.

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Es un largometraje sobre el sexo en las relaciones, el amor, el deseo, los celos y la violencia. Es el clímax y final de una pareja. Una historia bien contada, lenta y con actuaciones decentes. No será lo mejor de este año en cuanto a cine mexicano, pero es una buena propuesta. Se estrena este 9 de diciembre y es un pretexto para pensar sobre tu situación sentimental.

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