“Ni tú ni yo”, lucha libre escatológica

Ni-tú-ni-yo En el marco de producciones cinematográficas sobre la lucha libre en México, destacan no sólo las creaciones protagonizadas por Neutrón, Blue Demon o Santo, también, la gloria y la derrota han sido parte invaluable de estos filmes, sin necesidad de que un enmascarado confronte entes sobrenaturales. Así, destacan El luchador fenómeno o La Bestia Magnífica.

Intentando seguir esta tónica llega a la cartelera el filme, Ni tú ni yo, dirigido por Noé Santillán-López, en torno a un par de hermanos, Guadalupe (Mauricio Argüelles) y Gabino (Cesar Rodríguez), quienes juntos son dinamita, uno sobre el ring, el otro promoviendo a su consanguíneo para generar popularidad entre la afición e ingresos. Sin embargo, diversas circunstancias los distanciarán por varios años, hasta que el destino los vuelve a reunir en momentos críticos.

A pesar de que ambos están dispuestos a reconciliarse, la industria de la lucha libre ha cambiado, por lo que estos hermanos se toparán con Miranda, una ambiciosa empresaria de este deporte, interpretada por la exuberante, Bárbara de Regil, la cual, por cierto, luce espléndida (no gracias a sus dotes histriónicos, a veces no se sabe si está gozando o sufriendo), intentando desmarcarse de su personaje televisivo, Rosario Tijeras.

Lo que parecía una buena idea, refrescando el cine de lucha libre, se torna en una comedia burda, repleta de arcos dramáticos más cercanos a la telenovela y soluciones simplonas, redundantes y obvias, en aras de alargar la anécdota a pesar de su desgaste.

Gags como el da la familia oriental viviendo en un cuartucho propiedad de los Martínez o las constantes referencias a la comedia escatológica, que peca de presencia en la película, degradan el nivel artístico de esta intentona, cuya primera secuencia, bastante larga, alrededor de un combate luchístico, prometía un mejor filme, lamentablemente, dicha introducción se torna en un lastre para el resto de la producción.

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