Vuelve “Robin Hood” con acción sin límite

5bfc05fc0591f2144a1208da-750-420 Robin Hood, el ladrón que robaba a los ricos para dar a los pobres, ha sido un personaje constante en Hollywood. Diversos actores lo han encarnado, desde el mítico Errol Flynn, hasta el ex-“007”, Sean Connery (“Robin y Marian”, 1976, Richard Lester); Kevin Costner (“El príncipe de los ladrones”, 1991, Kevin Reynolds); Cary Elwes (“Las locas, locas, aventuras de Robin Hood”, 1993, Mel Brooks) o Russell Crow (“Robin Hood”, 2010, Ridley Scott). Cada uno lo encarnó en edad adulta, dotándolo de principios heroicos al estilo de los caballeros medievales.

Sin embargo, este fin de semana se estrena en México, “Robin Hood”, que da un pequeño giro a la historia consabida por gran parte de la audiencia. Así, bajo la dirección de Otto Bathurst, el histrión, Taron Egerton, será el encargado de buscar justicia en la Inglaterra medieval, enfrentándose a su eterno enemigo, el sheriff de Nottingham, esta vez interpretado por Ben Mendelsohn, quien parece ceñirse destacadamente a los villanos del cuento. Ya lo hemos visto en el spin-off de “Star Wars”, “Rogue One”, como el lugarteniente “Krennic” y en “Ready Player One” (Steven Spielberg, 2018), dando vida a un malvado ejecutivo de una corporación.

Con un nivel actoral ya conocido, Mendelsohn no sufre al convertirse en “Nottingham”, ataviado como un miembro de la realeza, con chaquetas de lustrosas telas y calzado tipo militar, modernizando el ambiguo vestuario que usualmente es requerido en estas producciones, lo cual es una nota alta para “Robin Hood”, al combinar el medioevo con nuestra cruda realidad.

De hecho, durante el inicio del filme, el director Bathurst optó por mostrar al público escenas con cierta aspereza durante el asalto de un comando inglés a suelo árabe. Cual ejército “gringo”, “Robin de Loxley” y su unidad se desplazan por suelo enemigo hasta ser atacados por un grupo de adoradores de Alá, con todo y armas explosivas. Aunque varios de estos elementos incurren en yerros históricos, la idea era mostrar dicha modernidad, al presentar cómo se siente una auténtica refriega, si bien no a balazos, sí con una lluvia de flechas (bastante exagerada, por cierto).

Destaca Taron Egerton como el juvenil “Robin”, quien al darse cuenta de la guerra injusta que su nación libra contra los árabes, decide convertirse en un vigilante, una especie de “Bruce Wayne-Batman”, que utiliza su propia riqueza para adentrarse a los círculos del poder y tener información de primera mano, con la que pueda evitar un intrincado complot entre el Sheriff y la Iglesia, el cual, podría cambiar el rumbo de la historia en Europa.

Este nuevo “Robin Hood” luce más como un súper-héroe, desde los momentos de su entrenamiento en combate cuerpo a cuerpo, con armas diversas y hasta utilizando “gadgets” un tanto cuanto imposibles para la época. Antes de tornarse en el ladrón de ladrones, oculta su identidad bajo una capucha, exaltando los aires de esperanza, muy a la usanza del “Zorro”, o incluso, de “Green Arrow”, el paladín de DC Comics, que semana a semana aparece en la serie “Arrow”, igualmente, un ricachón justiciero con tremendo tino como arquero. Así que, por lo menos, el morador de los bosques de Sherwood deparará al público un par de horas de hechizante acción.

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