Súbete al ring con “Creed II”

creed_ii_still_2-660x372 Si existiera un deporte predilecto para el Séptimo Arte, sin duda sería el box. No sólo muestra los avatares sobre el ring, también, intima en las vidas de los peleadores fuera de los encordados. Así, directores de renombre, como Martin Scorsese (“Raging Bull”, 1980) o Clint Eastwood (“Million Dollar Baby”, 2004), han rodado filmes trascendentales sobre la gloria y la infamia acaecidas detrás de ese multimillonario show, que, en la realidad, ha sufrido el descrédito de medios y público ante las dudosas decisiones a la hora de elegir al triunfador.

Afortunadamente, el cine ha lavado un poco dichas sospechas, con películas como las antes mencionadas, y otras creaciones de exitosa pegada, destacando “Ali” (Michael Mann, 2001), “The fighter” (David O. Russell, 2010), la graciosa, “Grudge Match”, de 2013, en la que Sylvester Stallone y Robert de Niro parodian sus antiguos roles como pugilistas, y por supuesto, “Creed (2015), un spin-off de la saga de “Rocky”, protagonizado por Michael B. Jordan, como el hijo ilegítimo del gran rival de “Rocky Balboa” (Stallone), “Apollo Creed” (Carl Weathers), cuya dramática existencia sufre un cambio luego de conocer a “Balboa”, quien se convierte en su entrenador para conducirlo al triunfo.

En pleno Año Nuevo llega a las salas de cine mexicanas, “Creed II” (Steven Caple Jr.), secuela de esa sorpresiva cinta que le valió a Stallone el Globo de Oro como Mejor Actor Secundario, interpretando al eterno “Rocky”. Debido al furor que despertó en el público, el propio Sylvester se dio a la tarea de extender (por así decirlo) este universo fílmico, creado por él hace más de 40 años. De este modo, para la segunda parte, “Adonis Creed” (Jordan), luego de abrazar el legado deportivo de su progenitor, tendrá que vérselas con el vástago de “Iván Drago” (Dolph Lundgren), nada más y nada menos -éste último-, que el boxeador ruso que fulminó al original “Creed” en 1985.

Nacerá entonces una rivalidad producto de la tragedia, que prácticamente obligará a “Adonis” a subirse al cuadrilátero para cobrar cierta venganza, enfrentando a “Viktor Drago” (Florian Munteanu). Lo interesante de la trama no es la batalla de pesos pesados en sí, sino las circunstancias que rodean la vida de ambos gladiadores y cómo el destino los conduce a semejante duelo. Resalta del guión, escrito en buena medida por Stallone, cómo, en plena era consumista, pueden existir todavía motivos más allá de los millones de dólares para que un par de individuos luchen golpe a golpe por cobrar deudas de auténtico honor.

Si bien no supera la primera entrega, dirigida por Ryan Coogler (“Black Phanter”, 2018), sí establece un emotivo producto, con miras a una tercera parte, ¿y por qué no?, otro spin-off sobre la “Dinastía de los Drago”. Ambas producciones han sido también reconocidas a nivel global por asociaciones de gente con discapacidad auditiva, debido a la sensibilidad con que manejan al personaje de “Bianca” (Tessa Thompson), la novia de “Creed”, que se dedica a componer música a pesar de que padece severos problemas auditivos.

En semanas anteriores, Stallone publicó un emotivo mensaje en sus redes sociales, en el que afirmaba haber interpretado por última vez a “Rocky”, pero en Hollywood todo es posible, y tal vez, haya tiempo para que el veterano histrión ofrezca otra lección de box y cine.

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