¿Cómo afecta el estrabismo a la visión?

De acuerdo con datos del CONACYT (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología), la OMS (Organización Mundial de la Salud) estima que el estrabismo afecta a 1 de cada 10 individuos a nivel mundial.

“El estrabismo es un trastorno visual que implica un mal alineamiento de los ojos, conocido popularmente por ojos bizcos o también como ojos enamorados. Esto hace que cada ojo mire en una dirección distinta en relación con el otro y existen varios tipos: la desviación pude ser hacia adentro (endotropía), hacia afuera (exotropía), hacia arriba (hipertropía) o hacia abajo (hipotropía)”, explica el Dr. Luis Antonio de Alba, Experto en Salud Visual de la clínica Omnilaser.

Su impacto principal para establecerse como una deficiencia visual es que ocasiona que el cerebro reciba dos imágenes visuales distintas. Esta condición puede ser congénita o adquirida por traumatismos, presencia de un tumor, accidentes cerebrovasculares, entre otros. Aunque lo más común es encontrar el estrabismo en niños sin ninguna otra anormalidad, los adultos también llegan a padecerlo afectando su calidad de vida.

En cuanto a su tratamiento y corrección, el Dr. de Alba indica: “No es como un defecto de refracción donde la miopía y el astigmatismo son los más comunes en la población. Éstos se pueden corregir con procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos como el Sistema de Mínima Invasión por Laser (SMILE por sus siglas en inglés) donde no hay cortes en la córnea, no hay recuperaciones prolongadas y no se genera ojo seco. El estrabismo se refiere a las órbitas oculares donde hay que alinear los ojos para que enfoquen la misma imagen al mismo tiempo. Para ello, su tratamiento puede involucrar desde lentes, ejercicios musculares hasta cirugía en los músculos oculares para mejorar la dirección y alineación de los ojos”.

Cualquier paciente que no tenga un grado de alto de ceguera es candidato para este tipo de métodos. Dependiendo del nivel de estrabismo y de la edad del paciente, el tiempo de recuperación puede oscilar entre cuatro y ocho meses. Mientras más joven sea el individuo, sus cartílagos y músculos disminuyen el tiempo de recuperación1.

De Alba concluye: “La mayor prueba de amor es la que se tiene uno mismo y su mayor representación es el cuidado de la propia salud, ya que la salud no lo es todo, es lo único. Por ello se recomienda una revisión oftalmológica completa mínimo una vez al año, para detectar oportunamente cualquier complicación relacionada con la salud visual y que puedan ser atendidas a tiempo con el mejor pronóstico posible”.

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