Goza la vida con “Green Book: Una amistad sin fronteras”

En la historia reciente del Oscar, diversas películas han quedado en la memoria de la audiencia gracias a sus temas esperanzadores, especialmente, sobre el amor y la amistad. Por ejemplo, “El cartero” (Michael Radford y Massimo Troisi, 1994), cautivó al público por la entrañable fraternidad entre un humilde cartero italiano y el poeta chileno, Pablo Neruda, durante los años de exilio del escritor. Si bien sólo obtuvo una estatuilla dorada en el rubro de Mejor Música (Luis Bacalov), este empleado postal se robó los corazones del orbe.

Luego, en 1997, otra historia italiana, “La vida es bella” (Roberto Benigni), cinceló el triunfo en la entrega del Oscar de 1998, adjudicándose Mejor Filme en Lengua Extranjera, Mejor Música y Mejor Actor, el propio Benigni. Si bien el llamado “Rey Midas” de Hollywood, Steven Spielberg, criticó severamente la cinta, por su “mirada ligera sobre el Holocausto”, la obra de Benigni fascinó al público por la enternecedora forma con que un padre engaña a su pequeño hijo para hacerlo sentir libre pese a ser prisioneros en un campo de concentración nazi.

En este sentido, el Oscar 2019 tiene como contendiente a “Green Book, Una amistad sin fronteras”, con cinco nominaciones, incluidas Mejor Película, Mejor Actor (Viggo Mortensen) y Mejor Actor de Reparto (Mahershala Ali). Bajo la dirección de Peter Farrelly, quien por vez primera no filma junto a su hermano, Bobby, ambos reconocidos por “Loco por Mary” (1998), esta cinta es la rival más seria de “Roma” de Alfonso Cuarón.

“Green Book, Una amistad sin fronteras” retrata la situación social de los Estados Unidos en la década de los sesenta, sumidos en un profundo racismo y en la eterna división ideológica entre Norte y Sur. En este caldo de cultivo, un afamado pianista de color, el “Doctor Don Shirley” (Ali) contrata como chofer a un italiano de bajos recursos, “Tony Lip” (Mortensen), para que lo transporte por varias ciudades sureñas, donde ofrecerá recitales. Nacerá entonces una contraposición de caracteres entre los protagonistas, que les brindará enseñanzas personales.

Si bien el filme avanza sobre la riesgosa brecha de lo convencional y lo dulzón, el director logra encantar con una trama edificante, emotiva, sincera y de fino humor, nada cercano a las gracejadas escatológicas de las antiguas producciones de Farrelly, que con esta pieza da un salto de calidad, celebrando las nimiedades de la vida, esas mismas que en retrospectiva, terminan siendo la sal y la pimienta de la felicidad.

Candidata también a Mejor Guión Original, escrito por Farrelly, Nick Vallelonga y Brian Currie, “Green Book, Una amistad sin fronteras” es una estupenda “road movie”, en la que la amistad se torna en la llave para abrir una luz, no sólo a problemáticas de aquella década, también, a situaciones actuales, como el clasismo y la discriminación. El término tolerancia es, tal vez, el punto medular de la película, que va desbordándose a lo largo de sus 130 minutos de duración.

Tal vez, “Green Book, Una amistad sin fronteras” peque de encantadora, pero a veces, es necesario hallar en el Séptimo Arte, una especie de abrazo visual reconfortante.

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