Una «Obsesión» arriesgada

El director, Steven Knight, presenta su nuevo filme, Obsesión, un extraño thriller en torno a un marinero con diversos complejos de personalidad, Baker Dill (Matthew McConaughey), quien así como así recibe la visita de su ex mujer, Karen Zariakas (Anne Hathaway), una especie de femme fatale retirada, que, además, es madre del hijo de ambos, Patrick (Rafael Sayegh). Karen sólo quiere una cosa de Baker: que mate a su actual y violento esposo, Frank (Jason Clarke), en aras de proteger al menor. Y eso es sólo el principio…

Conforme la trama avanza, la historia se tornará en el típico film noir, derivando en un triángulo anti-romántico, entre los protagonistas, quienes se dejarán llevar por las pasiones (no necesariamente sexuales) para demostrar control y poder sobre los demás.

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Plagado de metáforas y de situaciones edípicas, Obsesión es el relato de un crimen por venir, de personalidades a punto del colapso, de acontecimientos extremos que pondrán en jaque a la pequeña isla de Plymouth, regida por una serie de reglas, provenientes de un dios caprichoso.

Ese dios caprichoso es el alma del filme, pero revelar quién es o cómo opera sería un auténtico crimen.

Aunque la cinta se mueve ágilmente, implementado una gran tensión, la intervención de otras estrellas hollywoodenses luce innecesaria, incluyendo las actuaciones de Diane Lane, Djimon Hounsou y Jeremy Strong, quienes fungen como accesorios.

Sin embargo, es imposible sustraerse al giro de tuerca que explica el errático comportamiento de los protagonistas y que convertirá un thriller en una pieza de… mejor descúbrelo en la pantalla grande.

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