Mel Gibson y Sean Penn, antes hombres rudos, hoy hombres sabios

La ópera prima del director, Farhad Safinia, Entre la razón y la locura, posee un elenco inmejorable, que incluye a Mel Gibson (James Murray), Sean Penn (Dr. William Chester Minor), Natalie Dormer (Eliza Merrett), Ioan Gruffudd (Henry Bradley) y Jennifer Ehle (Ada Murray), en torno a una historia por demás interesante, la creación del diccionario más famoso de la lengua inglesa, el Oxford, en pleno siglo XIX.

Si bien parece una idea descabellada de filmar, conforme la trama avanza surgen los imponderables que harán crecer a los personajes. Así, Murray, encargado de llevar el proyecto a buen término, tendrá que confrontar las politiquerías de sus colegas académicos, máxime que, a pesar de ser un experto en diversos idiomas, carece de un título que lo avale con todas las de la ley.

A la par de la burocracia que enfrenta el señor Murray, el otro protagonista, Minor, un reconocido médico norteamericano, sufre de episodios esquizofrénicos, asesinando a un inocente a quien cree un acosador. Habitando en Inglaterra y debido a que es un héroe de la Guerra Civil estadounidense, logra no ser condenado por su crimen, pero es recluido en un psiquiátrico donde sufrirá un terrible arrepentimiento que, de algún modo, lo ligará con la viuda Merret, en un intento de que ésta lo perdone.

En su encierro y tras conocer que el profesor Murray y su equipo piden voluntarios de todas las naciones de habla inglesa para mandar palabras extrañas con el propósito de ser incluidas en la edición final del Oxford, Minor, en esa intentona de hacer de su miserable vida algo productiva, utiliza toda su sapiencia para colaborar en el registro de este vocabulario, recordando citas, ejemplos y todo cuánto era necesario para validar los términos.

Surgirá una amistad entre Murray y Minor, basada en la inteligencia de ambos, y a pesar de que Minor luce más como un loco de atar, Murray logra ver un alma en pena, llegando incluso a tratar de convencer a las autoridades académicas para que reciba un crédito en la gigantesca empresa.

Hasta ahí la historia funciona de maravilla, sin embargo, rumbo al desenlace, los personajes se tornan menos interesantes, en aras de extender la duración de la película con un romance surgido de la nada y sin mayores explicaciones, generando cierta confusión en la audiencia, ya que la premisa de la creación del diccionario se diluye ante esta amorosa situación.

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