Esta Semana Santa, a cuidarse de la gripa… ¡intestinal!

Un coctel de frutas, un ceviche de camarón, los hielos de una bebida, un helado y hasta un sorbo accidental de agua de alberca, representan un riesgo potencial de desarrollar diarrea del viajero para las familias mexicanas que saldrán de vacaciones a destinos de playa en esta Semana Santa.

“Se llama diarrea del viajero puesto que, cuando estamos de viaje, nos enfrentamos a un lugar en donde el clima y las prácticas sanitarias son diferentes a las del hogar. Además, los lugares con humedad y temperaturas calurosas, favorecen el crecimiento de algunos microorganismos y como consecuencia, los alimentos se pueden contaminar más rápidamente”, señala la Dra. Valentina García, medico especialista en nutrición clínica.

Tres o cuatro evacuaciones disminuidas en consistencia o líquidas en un mismo día, náuseas, vómitos, dolor abdominal y fiebre, son algunos de los síntomas que puede provocar la también conocida como “Venganza de Moctezuma”, lo mismo en niños que en adolescentes y jóvenes y, con menor frecuencia, en adultos y personas de la tercera edad.

Este padecimiento se presenta luego de consumir alimentos y bebidas contaminados, por lo que una de las principales recomendaciones para prevenirlo es evitar la comida que ofrecen vendedores ambulantes en las calles y, hasta donde sea posible, mejor prepararla uno mismo, siempre tomando en cuenta este famoso dicho norteamericano: boil it, peel it, cook it or forget it (“hiérvalo, pélelo, cocínelo o mejor olvídelo”).

“Por lo general, el agua no embotellada, las frutas y los vegetales con cáscara, carnes, pescados y mariscos crudos, poco cocidos o mal almacenados, además de los quesos, se tienen identificados como focos de riesgo. Sin embargo, hay algunos otros alimentos igualmente peligrosos a los que se les presta menos atención, entre los que se encuentran las salsas —sobre todo cuando pasan mucho tiempo a temperatura ambiente— y postres como los helados, natillas y flanes”, advierte la especialista.

En cuanto al tema del agua, es recomendable extremar precauciones. Además de evitar la del grifo —hasta para lavarse los dientes—, igualmente se aconseja vigilar la procedencia de los cubos de hielo y, aunque suene a exageración, no tragar agua en la regadera ni mucho menos en albercas, mares, lagos o ríos.

Para una mejor control del caso, se sugiere aumentar la ingesta de líquidos, entre los cuales se pueden incluir sobres de rehidratación oral, e incorporar a la dieta arroz cocido, fruta pelada, pan tostado, sopas y galletas saladas. Contrario a la creencia, el consumo de antibióticos no previene este padecimiento y su prescripción para atenderlo debe estar siempre vigilada por un médico.

De acuerdo con la Dra. García, lo que sí se recomienda para prevenir y complementar el tratamiento de la diarrea del viajero es el consumo de probióticos, especialmente el de origen natural desarrollado de la levadura Saccharomyces boulardii CNCM I-745®, que por sus mecanismos de acción antiinflamatorios y contra los patógenos y las toxinas, reduce la duración de la diarrea y restaura la microbiota intestinal, ayudando a mejorar los síntomas.

Si bien, la mayoría de los casos de diarrea del viajero mejoran en uno o dos días hasta desaparecer por completo en el transcurso de una semana, es importante dar seguimiento especial cuando se presenta en personas de la tercera edad, mujeres embarazadas, pacientes con diabetes, cirrosis, VIH o en tratamiento con antiácidos, mismo caso si se presentan complicaciones como fiebre alta, persistencia de náuseas, vómito y dolor abdominal, sangre y moco en las heces o signos de deshidratación.

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