El virus de los fuegos labiales puede “despertar” luego de años

Los fuegos labiales son producto del virus del herpes simple. El virus normalmente se transmite por contacto de piel a piel y una vez que alguien se expone a él, permanece en el cuerpo de esa persona por siempre. Después de la infección inicial, el virus se desplaza a los nervios, donde yace en estado durmiente, aunque puede despertar periódicamente. Por lo general, algo provoca el despertar del virus y eso deriva en la aparición de los fuegos labiales. Aunque no existe cura, los medicamentos antivirales ayudan a que los fuegos labiales cicatricen más rápido y pueden reducir la frecuencia con la que reaparecen.

El fuego labial es una ampolla pequeña y llena de líquido o, con mayor frecuencia, un grupo de ampollas que normalmente aparecen en o sobre el labio. Estas ampollas se secan rápido y forman una costra. Un día o dos antes de producirse el brote, puede haber una sensación de ardor, comezón u hormigueo en la zona donde el fuego terminará apareciendo en la piel.

Los desencadenantes comunes que llevan a la aparición de los fuegos labiales son el estrés, una enfermedad como gripe o influenza, la exposición a la luz solar, al viento o a otros elementos, un corte o una herida en la piel, un cambio en el sistema inmunitario y los cambios hormonales.

La mayoría de los fuegos labiales cicatrizan por sí solos en el transcurso de un par de semanas, pero cuando molestan mucho, un analgésico de venta libre, como el acetaminofén o el ibuprofeno, puede ayudar.

Aplicar una compresa fría o chupar trocitos de hielo también puede ayudar para reducir al mínimo el ardor o la comezón. Asimismo, hay que disminuir el consumo de alimentos que irritan los fuegos, como la comida salada o picante y los productos ácidos, como los tomates y las frutas cítricas. Además, aplicar vaselina en los fuegos y la piel circundante ayuda a disminuir la sequedad y el agrietamiento.

A fin de reducir el tiempo de duración de los fuegos y aliviar los síntomas, vale la pena hacer una prueba con alguna crema antiviral como el docosanol, de venta sin receta médica. La cual surte más efecto cuando se la aplica ante el primer hormigueo u cualquier otro síntoma que indique que los fuegos labiales están formándose. Sin embargo, el efecto del fármaco es limitado, pues solamente reduce la duración de los síntomas en pocas horas.

Si sus fuegos labiales continúan por más de 2 semanas o siguen reapareciendo, vea a su proveedor de atención médica o al dermatólogo para que le hagan una evaluación. Esos profesionales podrían recomendarle tratamiento con un medicamento antiviral en forma de pastilla, pues los antivirales orales acortan la duración del brote entre uno y dos días.

Si usted padece eccema o su sistema inmunitario está debilitado, posiblemente tenga propensión a infecciones y complicaciones más serias, por lo que debe consultar con un proveedor de atención médica. De igual manera, vea al proveedor de atención médica para recibir tratamiento si aparece algún fuego cerca de los ojos o en la punta de la nariz.

Para impedir la diseminación del virus, mientras tenga los fuegos labiales, evite besar a toda persona y otro contacto de piel con piel. Mantenga separados todos sus artículos personales, como toallas y bálsamo labial, para que las demás personas que viven con usted no se contagien durante este tiempo. No comparta los cubiertos, ni las tazas ni ninguna pieza de la vajilla.

Aplíquese en los labios algún bálsamo con protector solar de amplio espectro para proteger la piel y reducir la posibilidad de más brotes. Por último, las técnicas para aliviar el estrés también pueden ayudarle a reducir los brotes.

(Adaptado de Mayo Clinic Health Letter)

Dr. Jason Sluzevich, Dermatología de Mayo Clinic en Jacksonville, Florida

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