Llega a México “Witkin y Witkin: Un fotógrafo y un pintor”, documental de Trisha Ziff

A través de su cine, la documentalista inglesa radicada en México Trisha Ziff ha mostrado un interés particular por explorar y exponer las personalidades e historias íntimas de artistas gráficos que han concebido una obra poco convencional.

Dicha exploración inició propiamente desde su primer largometraje, Chevolution (2008), y ha continuado a lo largo de sus siguientes trabajos: La maleta mexicana (2011) y El hombre que vio demasiado(2015), este último enfocado en el perfil e historia de vida de un legendario fotógrafo de nota roja (Enrique Metinides “El Niño”), quién durante las décadas de los cincuenta a los setenta, registró con su cámara toda serie de incidentes policíacos, asesinatos, desastres o accidentes de varios tipos, los cuales ocuparon las páginas principales de los tabloides de esos años.

Con Witkin y Witkin: Un fotógrafo y un pintor, Ziff se acerca de nueva cuenta a dos artistas cuyas historias y anécdotas son tan sorprendentes como su arte mismo: el fotógrafo Joel-Peter Witkin y su hermano, el pintor Jerome Witkin.

Desde su primer respiro de vida, los destinos de Joel-Peter y Jerome estaban unidos, ya que fueron hermanos gemelos y se criaron como tales. Sin embargo (y como el documental revela), conforme fueron creciendo un abismo empezó a distanciarlos, y al pasar de la adolescencia a la edad adulta, desarrollaron intereses e inclinaciones particulares, lo que a la postre los llevaría a separarse e incluso mudarse a vivir a ciudades distintas, llevando así carreras (y existencias) desentendidas uno del otro, sin aparentemente nada en común que los uniese. Y mientras uno se dedicó a la pintura, el otro desarrolló una carrera como fotógrafo.

Así, Jerome Witkin se forjó una carrera como pintor, quien a través de un estilo visual que combina el realismo con lo abstracto y valiéndose de diversas alegorías visuales, aborda en sus cuadros diversos temas de corte político, social y cultural. Por su parte, Joel-Peter Witkin reinterpreta por medio de su lente algunas obras clásicas o episodios bíblicos o de la historia reciente de la humanidad, pero incluyendo en sus composiciones personajes con alguna deformidad física, transexuales o seres de sexualidad ambigua, e incluso haciendo uso de cadáveres, cabezas decapitadas u otras extremidades mutiladas, creando un estilo que lo mismo es atrayente que inquietante.

Aunque sus vidas (y sus carreras) se desarrollaron de forma paralela distanciados uno del otro, es evidente que los hermanos Witkin permanecieron unidos de forma invisible a través de un especial vínculo artístico, y es perceptible que sus distintas obras comparten vasos comunicantes así como puntos en común que las han influenciado: el entorno familiar en el cual crecieron, el amor y la vida que han experimentado, las pérdidas personales que les marcaron para siempre, su obsesión con la muerte rayana en lo mórbido, diversos comentarios sociales implícitos en sus trabajos y una visión artística transgresora la cual ha creado polémicas en más de una ocasión.

Todos estos y otros aspectos son captados por el documental de Trisha Ziff a través de exhaustivas entrevistas con los dos Witkin; complementadas con imágenes de algunas de sus obras más representativas (y en ocasiones, vistazos a los procesos de creación de algunas de ellas) y testimonios de sus diversas parejas sentimentales e incluso de algunos de sus modelos, con los cuales la directora conforma un mosaico fascinante, que permite ahondar en sus respectivas trayectorias al tiempo que muestra los aspectos más humanos e íntimos de este par de singulares artistas.

Witkin y Witkin: Un fotógrafo y un pintor será distribuida en México por el sello Artegios, y será estrenada el próximo 3 de mayo en diversas salas de las cadenas exhibidoras Cinépolis y Cinemex, así como en la Cineteca Nacional.

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