“The big bang theory”: la última fórmula exitosa de la TV abierta

“The big bang theory” llega su fin este 1 de junio (al menos en América Latina, ya que desde el pasado 16 de mayo concluyó en los Estados Unidos), luego de 12 exitosas temporadas, en las que, por lo menos, durante las primeras cinco, cambió los parámetros del sitcom de la industria televisiva norteamericana, sobreviviendo a Netflix, Amazon Prime y las decenas de plataformas de streaming que pululan en la actualidad.

Su gran acierto fue convertir en un movimiento “cool” a las actividades de tribus urbanas, derivadas de su fascinación por la cultura pop. Desenterrando las características de nerds, geeks y frikis, esta emisión, creada por Chuck Lorre y Bill Prady, apostó a este mercado, alejándose de los patrones convencionales de los jóvenes protagonistas de series como “Friends”, “Gossip girl” o “90210”, aunado a la inigualable arma secreta de los actuales productos audiovisuales: la nostalgia.

Así, juntando a dos generaciones, la X y los Millennial, “La teoría del big-bang” se consolidó haciendo miles de referencias a esas añoranzas, desde “Star Wars”, pasando por “Lord of the Rings”, hasta los cómics, especialmente los de súper-héroes. Conforme la serie cobró relevancia, cameos de importantes iconos del consumismo se hicieron presentes, como Mark Hamill (“Luke Skywalker”) o el fallecido astrofísico, Stephen Hawking, dando mayor trascendencia a cada temporada.

Igualmente, como hacen los filmes de Marvel, se le dio un gran peso a la ciencia y a la tecnología, al grado que hicieron divertidos estos rubros, tan difíciles de hacer comprender a la juventud. Pero “Leonard Hofstadter” (Johnny Galecki), “Sheldon Cooper” (Jim Parsons), “Howard Wolowitz” (Simon Helberg), “Raj Koothrappali” (Kunal Nayyar), “Bernadette Rostenkowski” (Melissa Rauch) y “Amy Farrah Fowler” (Mayim Bialik) anunciaron al mundo que no era necesario ser un galán o estar buenota para alcanzar los sueños más ñoños jamás pensados, incluso, el conquistar a la chica más linda del edificio, “Penny” (Kaley Cuoco), se volvió un reto cumplido para estos genios, primero incomprendidos, luego, vitoreados.

Aunque en las primeras temporadas todo apuntaba al desarrollo de la historia romántica entre “Leonard” y “Penny”, una especie de “Romeo” y “Julieta” posmodernos, poco a poco, “Sheldon” les fue comiendo el mandado, no sólo a ellos, también al resto de sus compañeros, en gran medida, a la capacidad histriónica de Parsons para exteriorizar las sensaciones de un carácter tan parco y sesudo como el del neurótico científico.

Incluso, la verosimilitud con que Parsons daba vida “Sheldon” generó una tremenda polémica en la Unión Americana, que consideraba al personaje una mofa para la gente que padece el Síndrome de Asperger, una condición de autismo ligeramente discapacitante, situación que seguramente provocó en Lorre y Prady una urgencia por cambiar a “Sheldon”, al grado de conseguirle novia y hacerlo un poco más afectuoso.

“Penny” y ” Bernadette” también sufrieron su dosis de intolerancia, ya que ambas eran rubias y atractivas, una no muy pensante, la otra, brillante, pero de voz chillona y exasperante, criticadas ambas por la comunidad científica femenina norteamericana, que no encontraba identidad alguna con estas propuestas. Quizá por eso llegó “Amy”, interpretada maravillosamente por Bialik, una actriz menos estereotipada en los convencionalismos de belleza física para el Prime Time, que vino a darle un toque de realidad al programa.

Si bien los fans de hueso colorado consideran que “The Big-Bang Theory” culminó cuando “Penny” aceptó una relación romántica con “Leonard”, el show ya había zarpado al éxito, a pesar de auto-parodiarse una y otra vez, rozando la inconsistencia, pero sus millones de espectadores pedían más y más, sobre todo de “Sheldon”, quien seguramente se convertirá en una carga difícil de despojar para Parsons, ya que incluso, en los filmes en los que ha participado, como “Hidden Figures”, sigue dando vida a un científico de mal carácter.

Con el final de la serie, el streaming iniciará un reinado absoluto, en el que surgirán contenidos más audaces y atrevidos, no limitados por los tiempos de la TV comercial, pero de estos nuevos productos, la gran mayoría habrán sido inspirados por la explosiva teoría del big-bang.

También te podría gustar...