“X-Men: Dark Phoenix”, el fin de una era

Los mutantes más famosos del Noveno Arte protagonizan el capítulo final de la saga reiniciada en 2011 con “First Class” (Matthew Vaughn). Así, luego de monopólica fusión de Disney y 20th Century concluida este año, no hubo más remedio que cerrar esta continuidad con “X-Men: Dark Phoenix”, aunque este universo aún daba para más, en especial, luego de la nominación al Oscar por Mejor Guión Adaptado para “Logan” (James Mangold, 2017), basada en el icónico héroe de las garras de “adamantium”, encarnado por Hugh Jackman.

De hecho, ésta debería ser la última cinta del ciclo Fox-Marvel, sin embargo, falta el estreno de “Los nuevos mutantes” (Josh Boone), producción enlatada desde hace dos años, que daría encadenamiento a las historias de este grupo de súper-héroes. Sin embargo, Disney parece no encontrar como acomodar la película, máxime que “Dark Phoenix” representa el fin de una era, por ende, no sería sorpresa que “The new mutants” ya no llegara a las salas y, tal vez, culmine como una curiosidad en la futura plataforma de streaming del consorcio de “Mickey Mouse”.

Regresando a “X-Men: Dark Phoenix”, el talentoso director, productor y guionista, Simon Kinberg, logra capturar esta atmósfera de cierre, mostrando una trama oscura, en la que “Jean Grey” (Sophie Turner), adquiere extraños poderes que la tornan en una entidad extremadamente peligrosa para el resto del equipo y del mundo. Agobiada también por los recuerdos de su difícil niñez, la heroína se dejará seducir por su lado oscuro.

Igualmente, el sacrosanto, “Profesor Xavier” (James McAvoy), el líder de los “X-Men”, sale de su zona de confort y se torna en un personaje con cierto cinismo, embelesado por la fama y la fortuna que le ha valido su grupo de paladines, al grado de que los mutantes, de ser una metáfora del racismo, ahora, son aceptados como iguales, en una sociedad que rinde culto a la personalidad antes que a los actos heroicos.

Desde esta perspectiva, “X-Men: Dark Phoenix” se vuelve trascendente, haciendo girar esa premisa, la de un mundo atemorizado por lo extraño, que a las primeras de cambio no dudará en volverse hostil contra todo aquello que luzca diferente o alternativo. Acierta también en despojar al guión de comedia barata y simplona, como sucede en los filmes de Disney-Marvel, oscureciendo aún más a los protagonistas, que inevitablemente son atraídos hacia un cruel destino.

Los fans de la saga gozarán al máximo con el debut y despedida de otros mutantes, y el desarrollo en IMAX de los excepcionales efectos visuales que hacen de las escenas de acción un deleite para este tipo de producciones, superando incluso en este rubro a “Avengers: Endgame” y “Capitana Marvel”, estrenadas en este 2019.

Pero es momento de decir adiós y esperar a 2025, cuando, según el presidente de Marvel Studios, Kevin Feige, las franquicias de esta casa editorial que pertenecían a Fox, como “X-Men”, “Cuatro Fantásticos” y “Deadpool”, retornen a la pantalla grande, en lo que podría ser un crossover de épicas proporciones.

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