FICMA: La naturaleza del cine como punto crítico ante la problemática ambiental

Por Omar Iván Martínez

Un día lluvioso en la Ciudad de León, Guanajuato, recibió el Día Mundial del Medio Ambiente. Tal vez un mensaje de la naturaleza y el marco ideal para empezar a crear conciencia sobre las distintas problemáticas acontecidas en las zonas donde la flora y fauna residen y, al paso de los años, el ser humano se ha encargado de alterar con fines de explotación, sin pensar en el daño irreversible y las consecuencias, las cuales, se pudieran presentar antes de lo previsto.

Claudio Lauria y Jaume Gil, procedentes de Barcelona, España, llevan 26 años de trabajo en busca de crear conciencia sobre las temáticas relacionadas al medio ambiente a través de la cinematografía y, a la par, difundir el material audiovisual de nuevos productores de cine ambiental. Ellos son el fundador y director, (e impulsores en conjunto), del Festival Internacional del Medio Ambiente (FICMA), el cual, se realizó en esta ocasión en tres ciudades del estado de Guanajuato, México.

Orígenes del FICMA

Ambos sonrientes y a la vez emocionados, quizá por el desarrollo de las actividades dedicadas al medio ambiente en la Ex-Hacienda San Gabriel de Barrera, ubicada en Guanajuato; se dieron un tiempo para platicar acerca de su proyecto y cómo se dio ese paso para su realización en una ciudad de México como sede del FICMA, el más antiguo en su especialidad.

Casi de inmediato, Claudio Lauria tomó la iniciativa y compartió desde el punto de vista personal con el reducido número de comunicadores reunidos alrededor de los entrevistados: “no provengo del mundo ambientalista. Estudié cinematografía y soy realizador y productor. En aquel tiempo en España, no existían los canales temáticos enfocados a la naturaleza. El género documental tenía muy pocas oportunidades de ser visto por los espectadores”.

Desde su visión, Lauria explica: “los primeros festivales fueron muy difíciles. Intenté abrir una ventana para estas producciones. El documental es el género por antonomasia que mejor expresa la naturaleza y lo que pasa con el ser humano. El medio ambiente también es un derecho humano. Traté de expresar a través del lenguaje audiovisual estas producciones para que la gente asimile el concepto de medio ambiente como un hecho ecológico”.

Como anécdota, el fundador del FICMA recordó: “nos costaba mucho conseguir producciones nacionales y creíamos que, de esta manera, invitando a la gente que estaba dentro de la industria del cine o dando sus primeros pasos era un incentivo para fomentar la producción del documental ambiental y, por lo tanto, la industria audiovisual española”.
El día de la inauguración, la lluvia inundó las instalaciones donde se proyectaría las producciones. Parte de nuestro equipo afirmó que se trataba de una señal de prosperidad otorgada por la naturaleza. Nunca imaginé que duraría 26 años”.

La conformación del FICMA MX

En otro punto de la Ex-Hacienda de San Gabriel de Barrera a unos 25 metros de donde se encontraban nuestros entrevistados, diversos políticos y expertos en temas del medio ambiente, se congregaron para alertar sobre los índices de contaminantes dispersos en el aire. Entre ellos, Dolores Barrientos Alemán, representante de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en México especializada temas relacionados con el Medio Ambiente.

En su oportunidad frente a los micrófonos, Barrientos Alemán alertó: “solo el 10 por ciento de la población del mundo respira aire limpio. Los niños de hoy crecerán respirando aire contaminado, sus pulmones no se desarrollarán debidamente. Estas condiciones disminuyen también la capacidad de aprendizaje en los menores” … Claudio Lauria recordó, como parte de los primeros acercamientos para organizar el festival fuera de España, el contacto con autoridades del Programa de la Organización de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PENUMA): “alrededor de 2007 nos contactó y solicitó si podíamos colaborar de manera activa mediante la aportación de material audiovisual. Viajé a Panamá donde estaba la central de la ONU y acordamos una muestra itinerante en 12 países”.

“Dolores Barrientos Alemán contactó conmigo y platicamos sobre el festival. Ella abrió las oficinas de la ONU para México, debido a que se encontraban cerradas. La primera actividad que se llevó a cabo en estas oficinas fue el FICMA. El año anterior la muestra había estado en 36 ciudades. Fue la excusa válida para decir «educación ambiental encontró una buena conexión con cine» desde entonces tenemos una fuerte alianza con la ONU y sobre todo aquí en México”.

Algunos de los planes a futuro a partir de la realización del FICMA en México, Claudio compartió: “actualmente hemos llegado a 42 ciudades y hasta el mes de noviembre, buscamos que las actividades del FICMA se expandan por todo el país. El llevar el cine a las aulas para concienciar a la población en las tres ciudades de Guanajuato, (Guanajuato, León y San Miguel de Allende) es la esencia misma del festival.

Otro de los puntos clave en la organización del festival en nuestro país, Lauria destacó: “en México hay distintos temas de heridas abiertas que buscan un canal donde contar esa historia. Se ve y se percibe, a pesar de la gran cantidad de temas, que hay una necesidad de gritar «¡paremos la injusticia social!». Eso es parte de lo que el documental mexicano está trabajando. Lo que me gusta de Latinoamérica es que sus producciones tienen mucha emoción y pasión. Este es un hecho diferencial muy importante”.

Principales diferencias entre el FICMA y FICMA MX

Adentrada la plática, el director del FICMA, Jaume Gil, a través de una mirada más estática y concentrado, marcó las principales diferencias a partir de la organización del festival fuera de su país de origen: “abrimos una convocatoria tanto para Barcelona como México. En Barcelona es de carácter Internacional, abierta a todo el mundo. En México queremos darle una identidad más latinoamericana, por lo tanto, esta convocatoria está abierta sólo a estos países. Eso como una forma de distinción entre los dos festivales”.

“Sólo aceptamos en México películas producidas durante el año pasado hasta lo que va de este. Esto nos permite encontrar nuevas películas y propuestas”. Según comentó Jaume, el año pasado FICMA contó con un total de 2600 producciones. En México, se recibieron 299 proyectos audiovisuales. De este modo y como uno de sus principales propósitos: “damos voz a los nuevos productores de cine, algo que conforma nuestra línea editorial”.

Debido a la gran cantidad de películas, Jaume resaltó la creación de diversas estrategias para difundir estas composiciones audiovisuales a el mayor número de público posible, entre ellas: “nosotros siempre proponemos actividades post festival para que estas películas puedan tener una trayectoria más allá del festival donde, desde el FICMA, le demos un año de vida y recorrido. A la par del festival creamos el programa ‘Cada Aula un Cine’.

En una explicación más detallada el director del FICMA destacó: “allí proyectamos los cortos más didácticos para llevarlos a todas las escuelas del país de forma gratuita. Esto a través de un portal online donde tenemos cortos no mayores a media hora para ser proyectados en horarios de clases, un programa restringido al entorno educativo.
Asimismo, resaltó: “buscamos llevar el medio ambiente a las escuelas y a su vez, el cine. El fin es que el joven vea a través del cine una herramienta de transmisión de conocimientos donde pueda compartir lo aprendido. Esto tiene un doble valor basado en el cine y medio ambiente como impulsor de la educación ambiental además de fomentar el pensamiento crítico”.

Al instante, Claudio Lauria reflexionó: “el cine es el mejor instrumento artístico para expresar un tiempo emocional de una sociedad. En el documental latinoamericano se dan hechos muy interesantes y curiosos. En Argentina, en la década de los ochentas un elevado porcentaje de sus películas en documental y ficción giraban en torno a un lugar quera el punto clave. Eso nos habla de que hay una necesidad social de debatir la vulneración de los Derechos Humanos”.

El cine ambiental como una herramienta de denuncia

Antes de concluir la plática, ambos impulsores del cine ambiental señalaron: “estos festivales ayudan a meter presión a los medios de comunicación porque tocan temas que hablan de lo que está pasando. Nosotros aportamos un granito de arena, pero el resto no está en nuestras manos. La clave para durar 26 años, es esta preferencia de hacer las cosas paso por paso.”, refirió Claudio Lauria.

Desde el punto de vista de Jaume Gil: “todas las películas del FICMA te describen una situación ambiental en la cual, ves que el ser humano es responsable de estas injusticias. Dichas situaciones transmiten una emoción impulsora de cambio y pone una semilla para transformar el pensamiento del ser humano. Cuando la información llega desde el cine genera una emoción. En cada una de películas seleccionadas dentro de este festival contienen un mensaje de reflexión, que después, quienes tengan la oportunidad de presenciar el material audiovisual ponga en práctica lo aprendido o no, serán otros temas”.

A pesar de que algunos de los documentales seleccionados dentro del FICMA MX tocan temas donde se critican proyectos impulsados por grupos políticos, como el caso de cortometraje 2030 Podría ser el fin de la Humanidad, producido por Arturo Islas, nuestros entrevistados coincidieron en no politizar proyectos como el FICMA, debido a no simpatizar con ningún partido ni utilizar el cine como una puerta para ello.

De esta manera y con el deseo de mantener el festival de cine ambiental en Guanajuato, Claudio Lauria y Jaume Gil concluyeron: “La experiencia de otros colegas nos ha demostrado que muchas veces las cosas vistosas duran poco. Preferimos hacer las cosas con amor, eso nos ha llevado a este lugar los últimos 25 años”. En un último pensamiento compartieron: Cada una de las películas proyectadas en el FICMA MX no será indiferente para el público y les dejará una reflexión a partir de los problemas ambientales ocurridos en el mundo”.

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