“Supergirl”, “Red Sonja” y “Sheena”, las mujeres de acción de los ochenta

Si bien entre 2017 y 2019 tres cintas sobre superheroínas y mujeres de acción se impusieron en la taquilla, “Wonder Woman”, “Tomb Raider” y “Capitana Marvel”, aún existe una gran brecha entre los salarios para actrices y actores, en especial, a lo tocante en filmes repletos de adrenalina. Tal pareciera que a las mujeres les corresponde menos, a pesar de equiparar su esfuerzo físico para prepararse en la cristalización de este tipo de roles. Sin embargo, poco a poco, las dos grandes compañías de cómics, DC y Marvel, ponen fin a esta problemática, ya que en los años por venir, varias de sus justicieras tomarán la pantalla grande con cintas como “Birds of Prey” y “Black Widow”, en el intento de demostrar que una o varias féminas son material para generar grandes ingresos en taquilla.

Esta lucha no es nueva, de hecho, en la década de los ochenta, parecía que se impondría una moda de crear historias de acción estelarizadas por mujeres. En este sentido, sobresalen (¿o no?) tres películas que quisieron abrir el camino, pero, tristemente, fracasaron, a pesar de que no eran tan malas (bueno, un poco) y se realizó una adecuada estrategia de mercadotecnia (salvo la última que mencionaremos).

De la primera ya hemos hablado en diferentes espacios, “Supergirl” (Jeannot Szwarc, 1984), una aceptable adaptación de la prima de “Superman”, protagonizada por la hermosa y talentosa, Helen Slater, así como otros histriones de buen nivel: Peter O´Toole, Faye Dunaway, Brenda Vaccaro y Mia Farrow, bajo la producción de Alexander e Ilya Salkind, en el primer experimento de rodar varias tramas en torno a un mismo universo, en este caso, el del “Hombre de Acero”. Todo se fue al traste luego de la escasa recaudación: 13 millones 600 mil dólares de los 35 millones que costó.

Pero eso no impidió al productor, Paul Aratow, y al prolífico guionista, Lorenzo Semple Jr., de estrenar en 1984 “Sheena: La reina de la selva”, basada también en una legendaria historieta, creada por el mismísimo Will Eisner (“The Spirit”) y Jerry Iger, que ya había generado un redituable serial en la década de los cincuenta. Así, treinta años más tarde, bajo la dirección de John Guillermin (“King Kong”, 1976), se rodó el debut cinematográfico de esta heroína pulp, encarnada por la atractiva rubia, Tanya Roberts, una ex-“Ángel de Charlie”, con un presupuesto de 25 millones de billetes verdes.

Si bien el guión trata de adaptarse a la idea original, en la que una bebé caucásica es criada por una tribu africana tras el fallecimiento de sus padres y de algún modo adquiere habilidades físicas impresionantes para convertirse en la defensora de la selva y sus moradores, conforme se desarrolla la película va cayendo en una serie de ridiculeces, incluida la presencia de un caballo pintado con rayas blancas y negras, tratando de hacerlo pasar como cebra, la mascota y montura de “Sheena”.

La interpretación de Roberts es pésima; aprovecha su espectacular físico (se muestra al natural en varias ocasiones sin el menor pudor) pero no aporta nada a un personaje de por sí plano. Su rango actoral es bajo, pasando de la tristeza a la bravura con los mismos gestos y una voz chillona que sacan de contexto a la todopoderosa “Sheena”. Ni qué decir de la música, de sonidos románticos y tranquilos, compuesta por Richard Hartley, que fondea las escenas de acción, tornándolas en aburridas. El filme es un festín de yerros y del ejemplo típico de generar algunos dólares con base en la belleza de la protagonista. Recaudó casi 6 millones.

Un año más tarde, otra heroína intentaría tomar por asalto las salas de cine, ésta, “Red Sonja”, un oscuro personaje creado por el autor, Robert E. Howard, el padre de “Conan, el bárbaro”, que interesó al productor, Christian Ferry, quien incluso se llevó al director Richard Fleischer, el cual, en 1984, había estrenado, “Conan, el destructor”, secuela de “Conan” (John Milius, 1982), ambas protagonizadas por Arnold Schwarzenegger.

“Red Sonja” continuaba este tipo de historias, las de fantasía épica, casi todas, basadas en las visiones de Howard. Para el rol principal se contrató a la espectacular danesa, Brigitte Nielsen, actriz que físicamente lucía imponente para defender el legado de la heroína, popularizada en el cómic por Roy Thomas y Barry Windsor-Smith, la cual, sólo se sometería al hombre que la venciera en un combate de espadas.

Esta producción no desmerece, por lo menos, se nota una idea clara y Nielsen hace su mejor esfuerzo para ser la guerrera roja, sin embargo, ante la desconfianza de que una desconocida en Hollywood lograra convocar al público, se trajo a un refuerzo de lujo, al propio Schwarzenegger, para dar vida a “Kalidor”, el compañero de aventuras de “Sonja”, y claro, el único que puede doblegarla en batalla.

Lamentablemente, una pésima campaña de publicidad generó en la audiencia desconcierto, ya que suponía que se trataba de una continuación de “Conan”, lo que resultaba en frustración, al descubrir que una mujer era la protagonista (aunque a decir verdad, el ex.gobernador de California sale casi tanto tiempo en pantalla como ella) Prueba de semejante confusión es el póster oficial, en el que “Red Sonja” luce pequeña, bajo la silueta inmensa y distante de “Kalidor”.

En México, incluso, se llegó al grado de cambiar de género al filme, pasando de “La guerrera roja” a “El guerrero rojo”, tratando de capitalizar la fama de Schwarzenegger.

Así, la corrida de “Red Sonja” terminó en fracaso, recaudando sólo 6 millones de dólares de los más de 17 millones que costó. Sin embargo, Brigitte Nielsen se recuperó del estrépito, consolidándose en películas como “Rocky 4”, “Beverly Hills Cop 2” y “Cobra”, amén de que fue esposa de Sylvester Stallone, hazaña que le ayudó para ser tomada en cuenta por Hollywood, hasta que se divorció de este peso pesado y cayó en los excesos del fracaso.

Pero sé tú mismo quien juzgue si estas heroínas son las “mamás” de las súper-mujeres actuales. Las tres cintas son fáciles de conseguir en Amazon o MIx-Up, y si no te gustan, por lo menos habrás consumido un rato grato con estas espectaculares justicieras de los ochenta.

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