“Bond, James Bond”: Sus mejores 5 “openings” de acción

Con la confirmación del retorno de Christoph Waltz, a la siguiente entrega de los filmes de “James Bond”, como “Blofeld”, el máximo rival del espía, y el rumor de que por vez primera una mujer portará el icónico “007”, Lashana Lynch (ya que se supone “Bond” está retirado, viviendo en Jamaica, y ha sido reemplazado), recordemos los cinco mejores “openings” de los 24 filmes anteriores (y de los dos no oficiales).

5) “Casino Royale” (Martin Campbell, 2006): A pesar de que fans y puristas no daban crédito a que por segunda vez en la historia de la franquicia el “gunbarrel” no aparecía al inicio del filme (el dichoso “gunbarrel” es esa breve entrada de “Bond”, caminado como si nada, vigilado por la mira de un arma, ángulo al que sorpresivamente dispara, llenando de rojo la pantalla), conforme avanzan los primeros minutos de la cinta, en blanco y negro, el público es cautivo del diálogo entre el agente secreto (Daniel Craig) y un informante, a quien acusa de traidor.

El informante, en su oficina, trata de sorprender a “007” extrayendo una pistola oculta, pero el espía británico se le ha adelantado y ha sustraído las balas, acto seguido, el soplón se siente confiado, ya que para ese momento, supone que el M16 no ha enviado a “Bond” a silenciarlo, hasta que el propio “Bond” le revela la cruda verdad: Él será su segunda muerte, lo que activará su licencia para matar. Antes de eliminar al informante hay un flashback en el que “Bond” pelea brutalmente en un baño contra otro individuo, aparentemente lo noquea, pero al voltearse a recoger su arma, el rival se recupera, se abalanza sobre su pistola y trata de disparar, sin embargo “Bond” es más rápido y tira primero, haciendo blanco, al tiempo que el “gunbarrel”, modernizado y estilizado, emerge para mancharse de rojo, mostrando así a la primera víctima del agente inglés, la primera de dos que necesitaba para reclamar el prefijo “00”.

4) “Moonraker” (Lewis Gilbert, 1979): En pleno vuelo, “Bond” (Roger Moore) es amenazado por el piloto de un vuelo chárter y la bella azafata con la que “007” se daba unos besotes. Le ordenan que salte del avión sin paracaídas. Con ágiles reflejos, el espía logra arrebatar el arma del aviador y lo lanza al vacío, sin embargo, el villano lleva puesto un paracaídas. Antes de que “Bond” pueda cantar victoria, es empujado al exterior por su archi-enemigo, “Jaws” (Richard Kiel), el gigantón de la mandíbula de acero que surge de la nada para sorpresa del público.

Mientras va cayendo, “Bond” hace lo imposible para dar alcance al piloto que también surca el cielo pero no ha abierto el paracaídas. “Bond” pone sus manos en las nalgas y coloca sus piernas firmes cual alerones (cosa por demás ridícula) para planear hacia el aviador. Logra llegar a éste y tras una breve pelea, “Bond” le arrebata el paracaídas, se lo coloca y trata de accionarlo, pero, otra vez, “Jaws” lo sorprende, le toma la pierna y trata de morderlo, sin embargo, “Bond” por fin abre el paracaídas y con el impulso de apertura escapa de “Mandíbulas”, quien no logra abrir el suyo aunque sobrevive al caer sobre un circo.

3) “Desde Rusia con amor” (Terence Young, 1963): “Bond” (Sean Connery) avanza sigiloso entre los arbustos de un inmenso jardín, luce nervioso, asustado, es la caza y no el cazador. Un inmenso rubio, “Grant” (Robert Shaw), parece seguirlo. “Bond” corre de lado a lado, apuntando su arma a un enemigo invisible. De pronto, “Grant” emerge a sus espaldas, lo comienza a ahorcar con un hilo metálico que extrae de su reloj. Poco a poco “Bond” muere asfixiado. “Grant” sólo deja caer el cuerpo. El público no daba crédito, máxime que aún no se estilaban las reglas del juego del blockbuster, por ende, la audiencia pensó que de verdad habían matado al protagonista de la entrega anterior, “Dr. No” (Terence Young, 1962), y que quizá la trama continuaría con otro héroe. Pero no era necesario. La escena concluye con “Gogol” (Walter Gotell, sí, en ese filme su personaje se llamaba, “Morzeny”, pero los fans lo ubican mejor como el general soviético “Gogol”) retirando una supuesta máscara del cuerpo y se revela que el occiso no es “Bond” sino un pobre iluso de la organización criminal, “Spectre”, que sirvió de señuelo.

2) “The living daylights” (John Glen, 1987): El debut de Timothy Dalton como “Bond” albergó esperanzas en los fans, debido al impresionante “opening”, repleto de acción sin parar. En éste, lo que luce como un simple ejercicio de combate entre agentes secretos en el estrecho de Gibraltar, se convierte en una masacre, ya que un infiltrado comienza a hacer auténticos los asesinatos tipo “paint war”. Luego de cortar la soga de uno de los “inocentes espías” quien trataba de escalar un pico, el infiltrado se revela a “Bond”, comenzando una persecución que inicia sobre el toldo de una camioneta, a la que “Bond” va agarrado, intentado alcanzar al malvado conductor, hasta un explosivo final, en el que el vehículo cae a las orillas del mar.

“Bond” se salva, otra vez, gracias a que abre su paracaídas mientras el conductor se queda atrapado en el interior de la camioneta, impedido a hacer nada para escapar, justo cuando los explosivos a bordo del vehículo se encienden, a causa de los disparos provocado momentos antes por un guardia en las instalaciones de Gibraltar, que abrió fuego a los cajones con TNT. Al final de la secuencia, “Bond” aterriza en un yate, donde una sensual latina (Ruddy Rodríguez) está hablando por teléfono, quejándose con su amiga, “Margo” sobre que “ya no hay hombres de verdad”.

Pero del cielo cae “007”, le arrebata el teléfono, cuelga y marca al M16, pidiendo que vayan a su encuentro en una hora. Sin embargo, la latina le extiende una copa de champagne, “Bond” revira y mejor pide que vayan por él en dos horas, claro, para echarse a semejante bombón.

1) “Spectre” (Sam Mendes, 2015): No es porque este “opening” se haya filmado en nuestro país con un espectacular desfile de Día de Muertos, sin embargo, toda la secuencia es genial, desde el vestuario que incluye la famosa máscara de calavera de “Bond” (Craig), hasta las tomas aérea de la Ciudad de México. De hecho, sobresale justo dicha acción, ya que verdaderamente luce como si el helicóptero en el que pelean “Bond” y el villano en turno fuera a impactarse contra la plancha del Zócalo.

Además, es de las contadas ocasiones en que el inicio detona el resto de la trama, debido a que “Bond” da muerte a “Sciarra”, esposo de “Lucía” (Mónica Bellucci), quien más adelante ayudará a “Bond” a hallar a la poderosa organización criminal a la que pertenecía su marido, amén que en la pelea en el helicóptero, “Bond” nota por primera vez el anillo del “pulpito”, logo de “Spectre”.

Así, sólo comparada con la escena inicial de “Live and let die” (Guy Hamilton, 1973), en la que vemos parte del folklor de la cultura negra en Nueva Orleáns durante una marcha de difuntos, “Spectre” también se preocupa por exhibir la festividad mexicana de noviembre, de la que “Bond” toma parte dejando alguno que otro muertito.

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