Me Too #SoyLady

Por Sofía Martínez

Es que el wase me marcaba allá y era acá, ¿pero cómo le iba a cancelar?; yo dije, pues me bajo y busco y sí te encontré… Finalmente llegamos al coche del Uber Pool e iba otra pasajera (apoyando a Fox, “chiquillas y chiquillos”, coopera para el “Foxlanguage”: pasajeros y pasajeras). Me subí, de ahí, míster uber no paró. ¿Verdad Dianita que te dije no hallo a Sofí, también te dije que mejor me bajaba a buscarla?, ¡hijo Dianita, qué calor hace!, pero bueno, lo logramos… Bla, bla… Dianita para acá y Dianita para allá.

Aproveché para hablar al banco: “Después del tono repita la siguiente frase”… En medio de Dianita y el chófer intentando que me saliera nítida la voz, porqué han de saber que si estoy ronca o traigo un gallo atorado, por esa vía, no puedo saber el saldo. Él seguía “es que Dianita cuánto tráfico, huy Dianita”… Ella sólo asentía. De pronto, Dianita sacó un objeto de su bolsa. “Ay Dios (ya ven que cuando me entra miedito soy re-creyente) y si esto es un “compló” entre la cúpula del poder (en ese momento así denominé a mis acompañantes, hasta comprendí al Peje)… Si me quieren asaltar (tengo el síndrome de la mexicana sobre-informada: todo puede ser un robo, una extorsión, una narco escena)…

Estaba yo en los “¿y sis?”, cuando habló la máquina: “su saldo al día de hoy es de cero pesos con cero centavos”… “No bueno”, me regañé, “ya ni la… No traes ni un peso para ofrecerles a la mafia del poder. De bajarte y correr ni hables: taconazos más falda de tubo plus calles llenas de baches… Mejor confiésate de una buena vez”.

Me volvió el alma al cuerpo cuando vi que lo que yo imaginaba traía Dianita en su bolsa, no era ni una arma punzocortante ni un revólver, sino una plancha de pelo. Aquel continuaba: “Oye Dianita, ¿tú a qué te dedicas?”. “Yo soy bartender”, contestó Dianita (se escuchó ber tenderr… como si fuera de las tierras del Trump este). Así que lejos de encontrarme con el líder de la banda de El Ojos, simplemente estaba frente a, lo que mi madre llama, “un viejo confianzudo”.

Llegamos al destino de Dianita: Hooters (ahí donde ella dice ser ber tenderr…), el chófer casi le da beso. Para mi mala suerte la aplicación falló y aparecía como que ya me habían dejado en mi casa. Jugándole a la valiente le pedí: “Lléveme, le pago el viaje”. Respondió: “como tú me digas Sofi”.

En ese momento me convertí en la nueva Dianita: “a ver Sofi, ¿me ves mal vestido?” Yo ni me había fijado qué traía puesto el hombrecito; le respondí: “usted viene bien pero”… No me dejó terminar de hablar, “no, pos es que el otro día me mal calificaron por mi vestimenta… ni que fuera su chófer particular, pues qué les pasa”; continuó: “mire señorita Sofí, pasé de Sofí a señorita, todas las cosas bonitas que dicen de mí… pero claro por un mal comentario… me quitan viajes… No se vale… Yo hago mi trabajo con mucho gusto, señorita Sofí… para que lleguen unos y… No señorita Sofí… pus no se vale…”

Ya no sé que estaba peor si Sofi o señorita Sofi (tanto pudor que me costó perderlo). Casi llegamos a mi destino final y él no paraba de hablar: “nooo señorita Sofi, aquí sí está bien bonitoooo”… Le pagué, no traía cambio así que ganó un poco más. “De verás señorita Sofi, ¡ojalá todos fueran así de lindos como usted señorita Sofi! Ay señorita Sofí, ¡qué Dios me la bendiga”…” Por fin me bajé… Yo solo iba a un casting y ¡hasta señorita acabé! Eso sí, muy bendecida… #ExtrañeADianita #LadySeñoritaSofi

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