Estadísticas señalan a la población joven como la más vulnerable ante los índices de suicidio en México

Con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio celebrado cada 10 de septiembre, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) compartió a través de un estudio cuantitativo, algunas variables relacionadas con el suicidio en nuestro país, el cual está identificado en todo el mundo como un problema de salud pública al grado de estar integrado dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, impulsados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), un promedio de 800 mil individuos se quitan la vida cada año, debido a ello, se han impulsado acuerdos de carácter internacional para disminuir dichas estadísticas en el mundo hasta en un 10 por ciento. Un ejemplo de estos acuerdos son el Plan de Acción sobre Salud Mental programado para cumplir con su objetivo al finalizar el año 2020 e iniciado en el 2013.

También, con base en las estadísticas de mortalidad del año 2017 señaladas en el informe del Inegi, se reportó tener contabilizados 6 mil 494 decesos; un promedio de 5.2 muertes por cada 100 mil habitantes ocasionadas por “lesiones autoinfligidas”. Además, el estado donde se identificaron más casos correspondientes a actos suicidas fueron Chihuahua (10.7) seguido de Aguascalientes (10.1) y en tercera posición, Sonora (9.1).

En relación con las características de género y edad, el Inegi reveló: “los jóvenes de 20 a 24 años ocupan la tasa más alta con 9.3 suicidios” mientras que los hombres en un rango de edades entre los 20 y 24 años “contabilizan una tasa de 15.1 suicidios por cada 100 mil jóvenes de esas edades. Estas cifras señalan que son los jóvenes quienes están más vulnerables a tener un comportamiento suicida”.

En seguimiento de la información, las personas del sexo femenino entre los 15 y 19 años fueron identificadas como el promedio más alto de suicidio con 4.0 casos de esta índole por cada 100 mil mujeres. Asimismo, en complemento de las estadísticas, se identificó a la comunidad entre los 15 y 29 años, como los grupos más vulnerables a cometer actos de suicidio. En conjunto ocupan la segunda posición entre los rangos de muerte relacionada por esta causa.

Por último, se identificó en relación con características como el empleo, así como el nivel académico: “el 65.5 por ciento tenía trabajo y un 29.9 por ciento estaba desempleado. Mientras que el 32.2 por ciento de las personas que se provocaron la muerte, tenían la secundaria concluida y el 30.2 por ciento contaba con estudios de primaria, concluida o incompleta”.

Cabe mencionar que los métodos más comunes en nuestro país para cometer suicidio, son: “ahorcamiento, sofocación y estrangulamiento (ocho de cada 10 casos)”. En segundo lugar, son los disparos por arma de fuego y en tercera posición, el envenenamiento con sustancias dañinas; actos cometidos desde la propia vivienda de los involucrados, los cuales pueden prevenirse a través de especialistas de la salud en las áreas de neurología, psicología y adicciones.

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