Honda celebra seis décadas en competencias mundiales

Hace unos días se reunieron en el Honda Collection Hall de Motegi, Japón, algunos de sus grandes pilotos, históricos y actuales como Marc Márquez y Jorge Lorenzo, miembros del equipo Repsol Honda, quienes departieron con leyendas del motociclismo como Kunimitsu Takahashi, Jim Redman y Freddie Spencer, al tiempo que escuchaban los rugidos de dos míticos portentos: la Honda 4RC146 y la Honda CB750F Racer.

La reunión se celebró en el marco de las celebraciones por las seis décadas de que Honda diera el salto a las grandes competiciones con aquella histórica carrera de Naomi Tanoguchi en la Isla de Man, en 1959, la primera que vio competir a un fabricante japonés.

Todo por un sueño
Fue en 1954 cuando el fundador de la compañía, Soichiro Honda, luchó por la entrada de la marca en la alta competición para alcanzar su sueño de convertirse en el mejor fabricante de motocicletas del mundo. “Anuncio mi determinación y doy mi palabra que pondré todo mi corazón y mi alma, aplicando toda mi creatividad y habilidades para vencer en el Tourist Trophy de la Isla de Man”, escribió en una carta a sus empleados.

En aquella época, el Tourist Trophy era la competencia de mayor prestigio internacional, pero visto actualmente, parece evidente que los estándares del deporte impulsaron el desarrollo de Honda, aunque también fue precisamente esta ambición lo que marcó las bases del éxito y convirtió a aquél pequeño fabricante de motocicletas en la gran multinacional que es ahora.

Sobre dos ruedas
Cinco años después, en 1959, la marca inició su participación en las competencias en el TT de la Isla de Man. El modesto equipo, manejando la revolucionaria Honda RC142, se convirtió en la primera representación japonesa de la historia en dicha prueba.

Los cinco pilotos de Honda realizaron una gran carrera, cruzando la meta en sexta, séptima, octava y décima posición en su categoría. Gracias a ello, el equipo consiguió el título de fabricantes y su primer punto de campeonato.

El objetivo estaba cumplido: Honda había enviado al mundo un mensaje bien claro sobre su potencial tecnológico, mostrándose como un durísimo rival para todos sus competidores. Tanto, que dos años más tarde, en 1961, Honda lograría sus dos primeros títulos mundiales en las categorías de 125cc y 250cc.

Fórmula 1: una nueva ilusión
Honda aún era el fabricante de automóviles más joven de Japón cuando se convirtió en la primera marca nipona en aventurarse en la Fórmula 1. Tras dos años de peripecias para desarrollar el mítico modelo, el equipo por fin debutó con el RA271 en el GP de Alemania de 1964 en Nürburgring, el circuito más difícil del calendario. Pintado de color marfil con un gran punto rojo símbolo del sol en la bandera nacional de Japón, el monoplaza pasó a la historia del automovilismo de competencia.

La primera victoria no tardó en llegar. Era la última carrera de la temporada 1965: el Gran Premio de México. Tan sólo tres años después de presentar su primer monoplaza, y en la que era la duodécima carrera en F1 de Honda, el mítico piloto norteamericano Richie Ginther cruzó como un rayo la línea de meta al volante del Honda RA272.

Fue un momento histórico: por primera vez un fabricante japonés ganaba un Gran Premio de Fórmula 1. Dicen que, de vuelta en la sede de Honda, Yoshio Nakamura, el manager del equipo en aquel momento, pronunció las palabras de Julio César, “Veni Vidi Vici”: Llegué, Vi, Vencí.

Pero no todo es vencer. Han pasado 55 años desde que Honda diera el salto a la F1 y en el camino la marca ha recogido una gran cantidad de victorias, pero no ha sido fácil; la competición es una aventura repleta de altibajos, obstáculos y lecciones. La principal: lo más importante siempre es persistir. Seguir insistiendo. Seguir creyendo. Seguir creciendo. Y Honda continúa en ese camino.

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