Obesidad: factor desencadenante de tumores con capacidad de cáncer

México continúa ocupando el primer lugar en obesidad tanto en adultos como en niños, lo que como es sabido ya, se ha convertido en la epidemia del siglo XXI.

El Instituto Nacional del Cáncer (NIH por sus siglas en inglés) define al cáncer como un conjunto de enfermedades relacionadas. En todos sus tipos, algunas células del cuerpo empiezan a dividirse sin detenerse y se diseminan a los tejidos del derredor. Normalmente, las células humanas crecen y se dividen para formar nuevas células a medida que el cuerpo las necesita. Cuando las células normales envejecen o se dañan, mueren, y células nuevas las remplazan. Sin embargo, en el cáncer, este proceso ordenado se descontrola. A medida que las células se hacen más y más anormales, las células viejas o dañadas sobreviven cuando deberían morir, y células nuevas se forman cuando no son necesarias. Estas células adicionales pueden dividirse sin interrupción y pueden formar tumores. Los tumores cancerosos son malignos, lo que significa que se pueden extender a los tejidos cercanos o los pueden invadir. Al crecer estos tumores, algunas células cancerosas pueden desprenderse y moverse a lugares distantes del cuerpo por medio del sistema circulatorio o del sistema linfático y formar nuevos tumores lejos del tumor original.

Te puede interesar:   En el sector salud, pacientes alzan la voz

En el marco del Día Mundial del Cáncer, el Dr. Víctor Huggo Córdova Pluma, miembro del Movimiento Ciencia en Obesidad, explica la relación entre obesidad y cáncer: “Cuando hay sobrepeso y/o obesidad, la inflamación depende de cierto tipo de moléculas que activa los factores de crecimiento tumoral. Resulta ser que el camino de la inflamación de la obesidad comparte el mismo terreno que el camino de la inflamación de algunos tumores. En todos los estudios que se han hecho en poblaciones grandes se ha visto que la relación es muy fuerte, al grado de que hoy la Organización Mundial de la Salud está considerando que la obesidad es un factor desencadenante de muchos tumores que se convierten en tumores con capacidad de cáncer”.

Otro mecanismo sugerido por el Instituto Nacional del Cáncer (NIH) para explicar cómo la obesidad puede aumentar el riesgo de algunos cánceres, es que las células grasas producen hormonas llamadas adipocinas, las cuales pueden estimular o inhibir el crecimiento celular. Por ejemplo, la concentración de una adipocina llamada leptina (que parece promover la proliferación celular) en la sangre incrementa con el aumento de la grasa corporal. Hay otra adipocina, la adiponectina (que es menos abundante en las personas obesas que en las de peso normal) puede tener efectos antiproliferativos5.

Te puede interesar:   Sexo mañanero podría evitar caos vial

El cáncer como entidad, está considerado dentro de las primeras 10 causas de muerte en México. Coinciden el Instituto Nacional del Cáncer (NIH) y la American Society of Clinical Oncology (ASCO por sus siglas en inglés) que los principales tipos de cáncer que se desarrollan por esta relación son:

  • Mama
  • Colorrectal
  • Riñón
  • Esófago
  • Páncreas
  • Endometrio
  • Vesícula biliar
  • Tiroides

 

Para combatir el problema de obesidad en el país, el Movimiento Nacional Ciencia en Obesidad promueve que la comunidad médica, desde médicos generales hasta especializados y multidisciplinarios, tengan la responsabilidad de pesar, medir y comunicar a sus pacientes su sobrepeso u obesidad de manera ética y responsable, además de acompañarlos, guiarlos o canalizarlos al área correspondiente para llevar un tratamiento con respaldo científico que resulte efectivo y seguro.

Te puede interesar:   Bayer de México incentiva la certificación para hospitales y clínicas veterinarias

 

Para reducir la probabilidad de riesgo ante una situación de cáncer, Córdova Pluma destaca que, además, hay que analizar el árbol genealógico de los pacientes, sus hábitos no relacionados con la obesidad (como tabaquismo o alcoholismo) exposición al sol, trastornos digestivos, trastornos relacionados con el uso crónico de medicamentos, depresión, etc. para entonces poder hacer una intervención y pensar en la correlación con obesidad.

 

“Es un tema que no se puede generalizar. Por ejemplo: una mujer joven con obesidad y alteraciones menstruales tiene una capacidad de cáncer distinta a la de un hombre de más de 60 años que no fuma, con sobrepeso y que ya tuvo una expresión en próstata. Ante el sobrepeso y la obesidad, es un factor muy importante para combatirlos perder por lo menos 10 kilos en un año. Luego de esto, hay que analizar cada uno de los grupos indicadores de riesgo”, concluye.

También te podría gustar...