«Casino Royale», con los ojos de un pulpo vigilando desde atrás de una roca

Como es bien sabido, «Casino Royale» es la primera novela en la que apareció el agente secreto, «James Bond», creado por el auténtico ex espía británico y autor, Ian Fleming. Sin embargo, pocas han sido las ocasiones en que el texto ha sido bien adaptado a otros medios, incluidos la televisión y el cine, principalmente, por la complejidad de capturar la atmósfera decadente de este local de juego y apuestas, donde a cada rato nace un tonto. En el caso de «007», su misión, es retar a un mortal duelo de naipes, a «Le Chiffre», un misterioso gánster que trabaja para la Unión Soviética en plena «Guerra Fría».

Afortunadamente, la casa editorial, Dynamite Entertainment, rompió este paradigma, ya que publicó una genial novela gráfica, quizá, la mejor adaptación de «Casino Royale» hecha hasta el momento.

Pero recordemos los tres intentos de presentar al gran público, «Casino Royale». En 1954, la antología televisiva, «¡Clímax!», exhibió su versión de la obra de Fleming, con simpáticos cambios, por ejemplo, «James Bond» ni era agente secreto ni británico, por el contrario, el histrión californiano, Barry Nelson, dio vida al personaje, sólo que era estadounidense y miembro de la CIA, mientras que su compinche, «Félix Leiter» (Michael Pate), originalmente americano, aquí se vuelve un agente al Servicio de Su Majestad, de nombre, «Clarence». Por su parte, la enigmática, «Vesper Lynd», el primer gran amor de «007», cambia de nombre, por «Valerie Mathis» (Linda Christian), asumiendo el apellido de «Mathis», el contacto de «Bond» en Francia, y que en la versión norteamericana simplemente no aparece.

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Si bien, el episodio de 52 minutos entretiene y cuenta con el mejor, «Le Chiffre» hasta la fecha, encarnado por el icónico villano de Hollywood, Peter Lorre, lo cierto es que la sola idea de que «Bond» sea gringo causa cierto estupor.

Posteriormente, el Séptimo Arte ofreció su vistazo a «Casino Royale», esta vez, sí una producción británica, de 1967, en forma de parodia, tanto a los filmes oficiales iniciados por el productor, Albert R. Broccoli, en 1962, con «Doctor No», como a las películas de espías. Así, con cierto humor bufonesco y un poco de burlesque, participaron grandes estrellas, como David Niven, Peter Sellers y Woody Allen, los tres, dando vida a versiones diversas de «Bond». El maligno, «Le Chiffre», fue interpretado por el legendario, Orson Welles, y por primera vez apareció, «Vesper», en la piel de Ursula Andress, quien a su vez fue la primera «chica Bond» en la saga original. La mofa de la cinta era tal, que hasta interviene, «Mata Bond» (Joanna Pettet), la hija de «James» y ¿»Mata-Hari»?

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Tuvieron que pasar 39 años para que, por fin, EON Productions, la casa productora de los filmes oficiales de «007», pudiera hacer un reboot de la saga, iniciando con «Casino Royale», con Daniel Craig como «James Bond». Así, el director, Martin Campbell, tuvo éxito en este relanzamiento del seductor espía, incluyendo a todos los personajes centrales del texto, «Vesper Lynd» (Eva Green), «Le Chiffre» (Mads Mikkelsen), «Félix Leiter» (Jeffrey Wright), «Rene Mathis» (Giancarlo Giannini) y «M» (Judi Dench), aunque se les pasó la mano con las escenas de acción, llevando a «Bond» del Caribe a varias partes de Europa, con secuencias impactantes, como la del parkour en un edificio en construcción.

Pero la atmósfera del casino es demasiado lujosa, incluso, las habitaciones para el descanso semejan grandes y costosos cuartos de hotel, mientras que en la novela, «Bond» reposa en cuchitriles, en los que se puede oír lo que sucede en las recámaras vecinas y en la de arriba, vital para la historia. Por lo menos, respeta la idea central, teniendo como gran cambio el sexismo con que «Bond» trata a «Vesper» sólo por ser mujer, rol que Green hace de manera inversa, como una ejecutiva decidida, al nivel de «James», difícil de seducir y peor para él, enamorada de otro hombre.

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Así, le tocó al Noveno Arte introducir a los nuevos fans de «Bond», a una perspectiva visual más próxima al libro. Adaptado por Van Jensen (guión), Dennis Calero (arte) y Chris O’Halloran (colores), Dynamite se anota un éxito con «Casino Royale», ya que las imágenes son precisas para mostrar un casino concurrido, «apestoso», donde el sudor y los nervios son la moneda de cambio.

Esta obra en pasta dura nos presenta a un auténtico, «Le Chiffre», más humano, con apetitos sexuales extraños y modos bruscos aunque lentos, o como diría, Fleming, «con los ojos de un pulpo vigilando desde atrás de una roca». El texto es extraído de la novela, afinando pocos puntos, sólo para precisar la acción, la cual, por cierto, escasea. Sin embargo, el drama del juego y el suspenso generado sobre dónde caramba se puede guardar un cheque de varios millones de dólares sin que nadie lo descubra, acentúan esta experiencia.

«Casino Royale» es un viaje por la década de los cincuenta, en el que se muestran armas, carros, atuendos, comida y un sinfín de detalles, mismos que le fascinaban a Fleming, y que Jensen y Calero, lograron capturar para el deleite de todos los «bondlovers».

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