Hay de besos a besos, ¿cuál es tu beso literario favorito? Parte 1

-Si ya estás harto de que todo el mundo hable de El stand de los besos, te dejamos estas recomendaciones de los besos de la literatura que más nos gustan.

El stand de los besos, la serie de juvenil protagonizada por Joey King, Joel Courtney y Jacob Elordi que acaba de estrenar su segunda temporada en Netflix nos tiene fascinados, y aunque en esta época de pandemia no se recomienda andar de besucones, en Penguin Random House nos dimos a la tarea de reunir los mejores besos relatados en nuestros libros para que no extrañes tanto el muack-muack.

Porque los hay furtivos, apasionados, lentos, presurosos, prohibidos, cariñosos, maternales, incluso mentirosos. En esta lista repasamos aquellos besos que nos marcaron como lectores.

1. SALVAR EL FUEGO, DE GUILLERMO ARRIAGA:

“Pedro y yo nos metimos al agua y recargados en la orilla comenzamos a rozarnos con los pies. Parecía un juego inocente, pero poco a poco fuimos enlazando nuestras piernas. Nos quedamos mirando y sonreímos. «Ya párale», le dije bastante excitada. «Ya la paré», bromeó él y señaló hacia su traje de baño. Un bulto erecto surgía por entre la tela. «A ti nunca te han gustado las mujeres», le reproché. «Nunca», respondió, «ni me van a gustar. Marina, tú no eres una mujer, eres una diosa», sonrió y me besó. Traté de evadirlo, pero él me detuvo la cabeza con ambas manos. Nos besamos unos segundos y me separé de él. Con el mentón señalé a Héctor que dormía profundo en el camastro. «¿No te importa?», le pregunté. «Claro que me importa, si es el amor de mi vida. Pero quiero probar.» Nos quedamos en silencio.”

Salvar el fuego, novela por la que el mexicano Guillermo Arriaga obtuvo el Premio Alfaguara de Novela 2020, es una historia que explora la capacidad de los seres humanos para cruzar las fronteras de la locura, el deseo y la venganza.

Marina es una coreógrafa, casada, con tres hijos y una vida convencional. José Cuauhtémoc proviene de los extremos de la sociedad, es un homicida condenado a cincuenta años de cárcel, un león detrás del cristal, siempre amenazante y listo para atacar. Entre ambos se desarrolla una relación improbable. Poco a poco, ella entra en un mundo desconocido y brutal hasta que desciende a las entrañas mismas del fuego.

De tintes shakespearianos, ritmo trepidante y gran tensión, esta novela relata las paradojas de un país y las contradicciones más feroces del amor y la esperanza.

2. LLÁMAME POR TU NOMBRE, DE ANDRÉ ACIMAN:

“…Me miró fijamente a la cara, como si le encantase y quisiese estudiarla y entretenerse en ella, después me tocó el labio inferior con un dedo y lo dirigió de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, una y otra vez mientras yo permanecía tumbado, viéndole sonreír de tal manera que me hacía temer que pudiera pasar cualquier cosa y no hubiera vuelta atrás, que esa fuera su manera de preguntar y allí estuviera mi oportunidad de negarme o decir algo y ganar tiempo, para así poder debatirlo conmigo mismo, una vez llegado a ese punto. Pero no me quedaba tiempo, pues adosó sus labios a mi boca y me dio un beso cálido, conciliador, perfectamente medido, hasta que me percaté de lo famélico de mi beso. Ojalá supiese calibrar el mío de la forma que lo hacía él. Pero la pasión nos permite esconder más y en aquel instante, en el muro de Monet, si deseaba esconderlo todo sobre mí tras aquel beso también estaba desesperado por olvidarlo perdiéndome en su interior.”

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Llámame por tu nombre, de André Aciman: en una localidad de la costa de Italia, durante la década de los ochenta, la familia de Elio instauró la tradición de recibir en el verano a estudiantes o creadores jóvenes que, a cambio de alojamiento, ayudaran al cabeza de familia, catedrático, en sus compromisos culturales.
Oliver es el elegido este verano, un joven escritor norteamericano que pronto excita la imaginación de Elio. Durante las siguientes semanas, los impulsos ocultos de obsesión y miedo, fascinación y deseo intensificarán su pasión.

Llámame por tu nombre ha sido galardonada con el Lambda Literary Award, mejor Libro del Año según The Washington Post y Publishers Weekly y es la novela en la que se basa la película Call me by your name.

3. LA SEÑORA DALLOWAY, DE VIRGINIA WOOLF:

“…Entonces se produjo el momento más exquisito de la vida de Clarissa, al pasar junto a una hornacina de piedra con flores. Sally se detuvo; cogió una flor; besó a Clarissa en los labios. ¡Fue como si el mundo entero se pusiera cabeza abajo! Los otros habían desaparecido; estaba a solas con Sally. Y tuvo la impresión de que le hubieran hecho un regalo, envuelto, y que le hubieran dicho que lo guardara sin mirarlo, un diamante, algo infinitamente precioso, envuelto, que mientras hablaban (arriba y abajo, arriba y abajo) desenvolvió, o cuyo envoltorio fue traspasado por el esplendor, la revelación, el sentimiento religioso, hasta que el viejo Joseph y Peter Walsh aparecieron frente a ellas…”

La señora Dalloway, la primera de las novelas con que Virginia Woolf revolucionó la narrativa de su tiempo, relata un día en la vida londinense de Clarissa, una dama de alta alcurnia casada con un diputado conservador y madre de una adolescente. La historia comienza una soleada mañana de 1923 y termina esa misma noche, cuando empiezan a retirarse los invitados de una fiesta que se celebra en la mansión de los Dalloway. Aunque en el curso del día acaece un hecho trágico -el suicidio de un joven que volvió de la guerra psíquicamente perturbado-, lo esencial de la obra estriba en que los sucesos están narrados desde la mente de los personajes, con un lenguaje capaz de dibujar los meandros y ritmos escurridizos de la conciencia y de expresar la condición de la mujer de un modo a la vez íntimo y objetivo.

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4. EL GRAN GATSBY, DE FRANCIS SCOTT FITZGERALD:

“… Una noche de otoño, cinco años antes, Daisy y él paseaban por una calle mientras caían las hojas, y llegaron a un sitio donde no había árboles y la luz de la luna teñía de blanco la acera. Se detuvieron allí para mirarse. Hacía fresco y flotaba en el aire esa misteriosa emoción que traen consigo los dos cambios más importantes del año. Las tranquilas luces de las casas tarareaban en la oscuridad, y había un estremecimiento, una agitación entre las estrellas. Gatsby vio por el rabillo del ojo que las baldosas de las aceras formaban en realidad una escalera y ascendían hasta un lugar secreto por encima de los árboles, al que podía subir si subía solo, y donde estaría en condiciones de mamar de la ubre de la vida y beber de un trago la incomparable leche del asombro. Su corazón latía cada vez más deprisa mientras el rostro blanco de Daisy se acercaba al suyo. Sabía que cuando besara a aquella chica y uniese para siempre sus visiones inefables a su aliento perecedero, su espíritu nunca cabalgaría ya con la libertad del espíritu de Dios. De manera que esperó escuchando un instante más el sonido del diapasón golpeado contra una estrella. Luego la besó. Al contacto con sus labios, Daisy se abrió para él como una flor y culminó su encarnación…”

El gran Gatsby es un retrato de la Jazz Age que captura el espíritu de la generación de Scott Fitzgerald y le concede un trono permanente en el Olimpo de la literatura norteamericana.

El millonario hecho a sí mismo, Jay Gatsby, personaliza una de las obsesiones del autor y de la sociedad de su país: la combinación de dinero, ambición y lujuria como promesa de nuevos comienzos. Una extraordinaria fábula -y como tal, no exenta de moraleja- sobre el sueño americano.

5. LA TREGUA, DE MARIO BENEDETTI:

“…La camaradería es una linda etapa, insustituible, irrecuperable. Eso no se lo perdonaré nunca a la madre de Isabel; durante el noviazgo se nos pegaba siempre como un parche, nos vigilaba tan estrecha y celosamente que, aunque uno fuera el colmo de la pureza, se sentía obligado a convocar todos los pensamientos pecaminosos que tuviera disponibles. Hasta en aquellas ocasiones —rarísimas, por cierto— en que ella no estaba presente, no nos sentíamos solos; estábamos seguros de que una especie de fantasma con pañoleta registraba todos nuestros movimientos. Si alguna vez nos besábamos, estábamos tan tensos, tan atentos a captar cualquier indicio premonitorio de su aparición en cualquiera de los puntos cardinales del living, que el beso nos resultaba siempre un contacto meramente instantáneo, con poco de sexo y menos aún de ternura, y en cambio mucho de susto, de cortocircuito, de nervio herido…”

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La tregua, de Mario Benedetti se ha traducido a decenas de idiomas y ha sido adaptad al cine, la televisión, el teatro y la radio, pero que sobre todo ha gozado de la excepcional acogida de los lectores de todo el mundo. En esta novela conoceremos a Martín Santomé, un viudo con tres hijos, quien en las vísperas de su jubilación comienza a registrar en un diario su vida gris y sin relieve. La vida cotidiana de la rutina en la oficina y la de un hogar desunido y crispado se verán alteradas cuando irrumpe en su rutina la joven Laura Avellaneda, su nueva empleada. Y este hombre, casi sin proponérselo, decide abrir en su vida un paréntesis luminoso.

6. ROMEO Y JULIETA, DE WILLIAM SHAKESPEARE:

“¿Cómo estás aún tan bella? ¿He de creer que la fantasmal Muerte te desea y que ese flaco monstruo horrendo quiere convertirte en su amante y prisionera? Voy a quedarme aquí para evitarlo, y nunca más saldré de este palacio de oscura noche. Me quedaré aquí con los gusanos, que son tus criados; me instalaré en ese descanso eterno, sacudiéndome el yugo de los astros de esta carne, hastiada ya del mundo. ¡Ojos, brazos y labios, despedíos! ¡Oh, puertas del aliento, con un beso sellad un pacto eterno con la Muerte! ¡Ven, guía amargo, consejero fétido! ¡Desesperado timonel, arroja contra las rocas tu extenuada barca! ¡Por mi amada! (Bebe.) ¡Oh, honrado boticario! Tu remedio es veloz… Un beso… y muero. (Muere.)”

Romeo y Julieta, de William Shakespeare: el tiempo no ha cerrado las heridas de los Montesco y los Capuleto, dos familias de Verona enemistadas por antiguos pleitos cuyo origen ya casi nadie alcanza a recordar. Con el odio llegó la violencia, y con la violencia, las primeras víctimas inocentes. Pero del odio nació también el amor entre dos jóvenes predestinados a la desventura: Romeo y Julieta. La suya es una de las historias más populares de todos los tiempos, a la vez que su trágico desenlace se ha convertido en un hito de la literatura universal, «pues jamás hubo tan triste suceso como este de Julieta y de Romeo».

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