Hay de besos a besos, ¿cuál es tu beso literario favorito? Parte 2

-Si ya estás harto de que todo el mundo hable de El stand de los besos, te dejamos estas recomendaciones de los besos de la literatura que más nos gustan.

El stand de los besos, la serie de juvenil protagonizada por Joey King, Joel Courtney y Jacob Elordi que acaba de estrenar su segunda temporada en Netflix nos tiene fascinados, y aunque en esta época de pandemia no se recomienda andar de besucones, en Penguin Random House nos dimos a la tarea de reunir los mejores besos relatados en nuestros libros para que no extrañes tanto el muack-muack.

Porque los hay furtivos, apasionados, lentos, presurosos, prohibidos, cariñosos, maternales, incluso mentirosos. En esta lista repasamos aquellos besos que nos marcaron como lectores.

7. EL AMANTE DE LADY CHATTERLEY, DE D.H. LAWRENCE:

“…Con extraña obediencia, Connie se tendió sobre la manta. Luego sintió la mano suave, a ciegas, llevada por un deseo incontenible, que tocaba su cuerpo, buscaba su cara. La mano le acarició la cara suavemente, suavemente, con infinita calma y seguridad, y, por fin, Connie sintió el suave contacto de un beso en la mejilla. Yacía muy quieta, como dormida, como en un sueño. Se estremeció al sentir la mano del hombre buscando suavemente a ciegas, con dominada torpeza, entre su ropa. Sin embargo, la mano sabía desnudarla como quería. Deslizó hacia abajo la prenda de delgada seda, despacio, cuidadosamente, sacándola por los pies de Connie. Luego, con un estremecimiento de exquisito placer tocó el cuerpo cálido y suave, y, por un instante, tocó el ombligo de Connie con un beso. Y tuvo que entrar en ella inmediatamente, tuvo que penetrar la paz de la tierra de su cuerpo suave y quieto. El momento de penetrar en el cuerpo de una mujer era para él el momento de paz más pura…”

En 1928, El amante de lady Chatterley fue prohibida en Inglaterra y solo pudo publicarse censurada. En 1960, cuando la editorial Penguin quiso sacarla en bolsillo, tuvo también que someterse a un juicio.
Esta controvertida novela, que narra la apasionada relación entre una mujer casada de alta alcurnia y un hombre de baja extracción social en la moralista Inglaterra de los años veinte del pasado siglo, disecciona las pulsiones más secretas del alma humana y ofrece una magnífica recreación de época. Esta edición ha sido revisada y corregida a la luz de la versión íntegra de la obra, publicada por Cambridge University Press en 1993.

8. LA AMIGA ESTUPENDA, DE ELENA FERRANTE:

“—Sé que estás despierta —dijo.

—Sí.

—No pienses en tu amiga, quédate.

—Lo está pasando mal, me necesita.

—Soy yo quien te necesita —dijo, se estiró, me besó en la boca sin la ligereza de su hijo, separándome los labios con la lengua.

Me quedé inmóvil.

Él apartó apenas la sábana sin dejar de besarme con cuidado, con pasión, y con la mano buscó mis pechos, me los acarició debajo del camisón. Después bajó hasta mis piernas, apretó con fuerza dos dedos contra la braguita. No dije ni hice nada, me sentía aterrada por su comportamiento, por el asco que me daba y el placer que, pese a todo, sentía. Sus bigotes me pinchaban el labio superior, su lengua era áspera. Se separó de mi boca despacio, apartó la mano.

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—Mañana por la noche tú y yo daremos un largo paseo por la playa —dijo con voz ronca—, te quiero mucho y sé que tú también me quieres muchísimo. ¿No es así?

No dije nada. Él me rozó otra vez los labios con sus labios, murmuró un buenas noches, se levantó y salió de la cocina. Seguí sin moverme, no sé durante cuánto tiempo…”

Con La amiga estupenda, Elena Ferrante inaugura una tetralogía deslumbrante que tiene como telón de fondo la ciudad de Nápoles a mediados del siglo pasado, y como protagonistas a dos jóvenes mujeres: Lenù y Lila.
Ellas están aprendiendo a gobernar su vida en un entorno donde la astucia, antes que la inteligencia, es el ingrediente de todas las salsas. Su relación, a menudo tempestuosa, viene acompañada de un coro de voces que dan cuerpo a su historia y nos muestran la realidad de un barrio pobre, habitado por gente humilde que acata sin rechistar la ley del más fuerte, pero La amiga estupenda está lejos del realismo social: lo que aquí tenemos son unos personajes de carne y hueso, que nos intrigan y nos deslumbran por la fuerza y la urgencia de sus emociones.

9. LA TÍA JULIA Y EL ESCRIBIDOR, DE MARIO VARGAS LLOSA:

“…La tía Julia se divirtió mucho con mi experiencia de guardaespaldas. Nos veíamos casi a diario, desde la noche de los besos furtivos en el Grill Bolívar. Al día siguiente del cumpleaños del tío Lucho yo me había presentado intempestivamente en la casa de Armendáriz y, buena suerte, la tía Julia estaba sola.

—Se fueron a visitar a tu tía Hortensia —me dijo, haciéndome pasar a la sala—. No fui, porque ya sé que esa chismosa se pasa la vida inventándome historias.

La tomé de la cintura, la atraje hacia mí e intenté besarla. No me rechazó pero tampoco me besó: sentí su boca fría contra la mía. Al apartarnos, vi que me miraba sin sonreír. No sorprendida como la víspera, más bien con cierta curiosidad y algo de burla.

—Mira, Marito —su voz era afectuosa, tranquila—. He hecho todas las locuras del mundo en mi vida. Pero ésta no la voy a hacer —lanzó una carcajada—: ¿Yo, corruptora de menores? ¡Eso sí que no!…”

La tía Julia y el escribidor reúne el interés de los relatos de aventuras, donde la atención del lector queda sujeta a un final feliz continuamente postergado, y el más desternillante y grotesco pasatiempo, gracias sin duda a las divertidas aportaciones del escribidor Camacho, uno de los grandes personajes del novelista peruano. Una sátira exquisita de la literatura rosa y de la novela popular que tanto éxito ha tenido en los países de habla hispana, al tiempo que cuestiona la hipocresía, el racismo y el clasismo de la sociedad limeña de la época, con la maestría a la que ya nos tiene acostumbrados.

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Ya en el título de esta novela de Mario Vargas Llosa, publicada en 1977, se recoge la doble historia en que se vertebra su argumento: por un lado, la relación amorosa del joven escritor Varguitas con una mujer de su familia mayor que él, la tía Julia; y por otro, la desaforada presencia del folletinista Pedro Camacho en la misma emisora de radio donde Varguitas trabaja.

10. LA MUJER DEL PELO ROJO, DE ORHAN PAMUK:

“Sentía la hierba en la espalda, en la nuca, y recordaba las caricias de la Mujer del Pelo Rojo sobre mi piel. Habíamos hecho el amor en el sofá del salón, sin apagar del todo las luces. No podía sacarme de la cabeza su cuerpo, sus pechos enormes, la forma en que la luz se reflejaba en su piel cobriza; pensé en los besos de sus preciosos labios, en la manera en que sus manos acariciaban todo mi cuerpo, y quise hacer de nuevo el amor con ella. Pero Turgay, su marido, regresaría de Estambul al día siguiente, así que, naturalmente, era imposible.

En mis noches solitarias en Öngören, Turgay se había acercado a mí y me había brindado su amistad sincera. Y, a cambio, yo lo había traicionado acostándome con su mujer la noche en que él se había marchado a Estambul. Rebusqué entre mis pensamientos de borracho excusas que justificaran mi crimen, a fin de demostrarme que no era un traidor ni una mala persona: era cierto que, para cuando me enteré de que la Mujer del Pelo Rojo y Turgay estaban casados, las cosas ya habían llegado demasiado lejos. Además, tampoco era que Turgay y yo fuéramos amigos desde hacía cuarenta años; en total, solo lo habría visto unas tres o cuatro veces. Por otro lado, suponía que los actores nómadas que bailaban danzas insinuantes y contaban historias obscenas para entretener a los soldados tampoco es que creyeran mucho en los valores familiares. Y puede que Turgay engañase a su mujer con otras. Quizá hasta se explicaban sus aventuras…”

En las afueras del Estambul de 1985, un maestro poceroy su joven aprendiz son contratados para encontrar agua en una llanura estéril. Mientras excavan sin suerte metro a metro, nace entre ellos un vínculo casi paterno-filial, una dependencia mutua que se verá alterada cuando el adolescente se enamore perdidamente de una misteriosa mujer de pelo rojo: un primer amor que marcará el resto de sus días.

El viaje de este joven hacia la edad adulta se acompasa al de una Turquía que ha ido transformándose de forma irreversible, y le sirve a Orhan Pamuk para regresar a los temas que han dominado una buena parte de su obra. En esta mezcla de fábula, relato mitológico y tragedia contemporánea, el autor vuelve a poner frente a frente las culturas de Occidente y Oriente.

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11. FÓLLAME, DE VIRGINIE DESPENTES:

“…En cuanto cierra la puerta el viejo ya le está sobando el culo.

Se queja:

–Sabes que prefiero que llames desde abajo, por si mi hijo aún está en casa.

Billetes doblados sobre la mesa. Hule beige con algunas quemaduras de cigarrillos y cercos oscuros allá donde han puesto cacerolas hirviendo sin salvamanteles.

Nadine se guarda el dinero en el bolso, se quita la chaqueta y se desabrocha la falda.

Él apaga la luz, deja la tele encendida, se quita los pantalones, se sube el jersey y se tumba en el colchón que está en el suelo. Ha doblado las piernas y no deja de mirarla, sonriendo. No a ella, sino que sonríe al pensar que se le pondrá encima y hará lo que él le diga. Parece un pollo gordo y triste, con esas piernecillas y ese barrigón. Le pide que no se quite los tacones y se acaricie los pechos. Siempre lo mismo. Es uno de sus clientes más antiguos.

Seguro que le meterá la lengua en la boca. Le dejó hacerlo una vez y ahora siempre quiere besarla. Recuerda una novela en la que Bukowski contaba que para él lo más íntimo era besar en la boca. En aquel momento le pareció una reflexión chorra. Ahora la entiende muy bien. Entre los muslos, bien lejos de la cabeza, consigues pensar en otra cosa. Pero la boca, eso sí que te colma.

Durante un rato se mueve como una tonta al pie de la cama, mientras él se la pela mirándola. Luego le pide que se tumbe y la monta.

Le aparta el cabello de delante de la cara, dice que quiere verle los ojos. Se pregunta cuánto daría por verle las entrañas. ¿Qué se imaginarán los tíos que esconden las chicas para querer siempre verlas por todas partes?”

De madrugada, una prostituta y una actriz porno se encuentran por casualidad en una estación tras haber cometido su primer crimen. Manu quiere huir hacia Bretaña y amenaza a Nadine con una pistola para que la lleve en su coche, pero la joven apenas se resiste, le gusta la idea. Este peculiar flechazo da inicio a un road trip extremo y violento en el que las dos jóvenes cruzarán Francia, una escapada salpicada de asesinatos, sexo, pornografía y alcohol.
Fóllame es la polémica novela que, con apenas veinticinco años, llevó a la fama a Virginie Despentes, una historia en la que la literatura hardboiled se encuentra con el punk más nihilista.

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