Conoce a Alex, el primer pingüino subantártico chilango

Para el Día de Reyes, nos fue dado un regalo muy especial, se trata de Alex, el primer pingüino subantártico nacido en  territorio nacional. Un ejemplar de Pygoscelis papua, comúnmente conocido como pingüino gentú.

Hace aproximadamente cinco años, se recibieron en el Acuario Inbursa a dieciseís adultos de pingüino de la cuarta generación nacida en Japón bajo cuidado humano; cinco parejas de pingüino gentú (Pygoscelis papua) y tres parejas de pingüino barbijo (Pygoscelis antarcticus), nos plática en exclusiva Víctor Sánchez, director de Acuáristica del recinto.

Por lo tanto el nacimiento de Alex, el primer pingüino chilango, quien lleva dicho nombre en homenaje al fundador del Acuario, Alejandro Nasta, representa el inicio de la quinta generación y la primera en nacer en México.

El proyecto de reproducción, ha requerido de un trabajo constante y específico de los especialistas, pues era necesario recrear las condiciones de la Antártida, no solo en cuanto a la temperatura, pues «tenemos todo un programa de luces que en automático va disminuyendo o incrementando la intensidad de acuerdo a cómo pasa también en la Antártida. Replicando los mismos horarios de luz y obscuridad», menciona Víctor.

A su vez, para mantener el agua limpia y en la calidad necesaria, se filtra 45 veces al día. Mientras que el aire se filtra 15 veces por hora, lo que evita que los animales se enfermen, al emular el hábitat silvestre. En cuanto a la alimentación, importan arenque de Alaska, y calamar, mezclándolo con aceite de críl, (un camarón de agua helada): un mix que aporta muchos nutrientes a estos habitantes de la zona antártica del Acuario.

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Durante el 2020, gracias a las mejoras en la exhibición, la alimentación y el cuidado, ambas especies tuvieron su primer desove, aún sin éxito de fertilidad, significó un gran logro para el centro de conservación.

Pero fue justo uno de estos huevos, la que se convirtió en la grata sorpresa que es hoy Alex. El primer huevo fértil de Mary y Beto, la pareja gentú.

«Estos huevos tardan 35 días en eclosionar, y hasta 72 horas en romper el cascarón después del periodo de empollamiento», nos explica Víctor Sánchez, sin embargo «Alex, lo quebró muy rápido, durante la primer semana de diciembre, tuvimos este regalo navideño, que nos llena de alegría a todos».

Alex, nació el 2 de diciembre, con 150 gramos de peso, aproximadamente, actualmente llega a pesar 1.600 kilogramos, creció exponencialmente. Las crías recién nacidas de está especie, son casi del tamaño de un polluelo de gallina, «más flaquito y larguirucho», pero a los tres meses, pueden llegar a pesar hasta 5 kilogramos, se vuelven jóvenes de gran tamaño, con poca diferencia de tamaño entre los adultos.

Este bebé, estuvo al cuidado las 24 horas del día, habiendo equipo haciendo guardias noche y día dentro del recinto acuático, a 6°, que es la temperatura a la que mantienen el agua y el aire del lugar, cuidando la interacción de los padres y el recién nacido, «porque los padres fueron primerizos, al igual que nosotros», acota el director del área de Acuáristica.

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Alex, sigue creciendo bajo el cuidado de tres veterinarios y tres entrenadores, y con información y apoyo proporcionado en algunas visitas de expertos en el tema provinentes de países como España, Argentina y Canadá.

El alto cuidado de la pequeña ave, es crucial durante los primeros días de vida, pues el polluelo nace con una especie de plumilla que parece pelusa, que lo hace lucir con un peluche grisáceo, sin embargo este tipo de recubrimiento en su piel, no es apto aún para resistir a la baja temperatura por su cuenta, por ello es necesario que la cría se mantenga en el hueco que se forma entre las patas del padre para recibir el calor piel a piel, hasta que el plumaje definitivo aparezca dentro de las próximas semanas y le permita meterse al nadar, pues éste, está cubierto por una especie de aceite que segrega el animal, lo que lo hace impermeable al agua.

«Ahorita estamos muy atentos, para que no se mueva mucho del lugar en el que está con sus papás, porque puede caer al agua», de tal forma que por 15 minutos, tres veces al día lo sacan para ir construyendo una rutina de alimentación, y dejar que chapucé y aprenda un poco a nadar en una pequeña alberca de 20 centímetros de profundidad aproximadamente, que le adaptaron para evitar que se ahogué, aprovechando para registrar su peso y longitud.

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Es debido a todos estos riesgos, que estos animales tienen una esperanza de vida de 20 años en que estado salvaje, por lo tanto bajo cuidado humano, llegan a vivir casi el doble, gracias al cuidado de todas los parámetros.

Y es con esta labor, que el trabajo de este equipo de biólogos, veterinarios y especialistas, se dedican a «inspirar pasión por la vida marina».

Este año esperan lograr tener el nacimiento de pingüinos barbijo, de los cuales también tuvieron el primer desove no fértil durante el 2020. El equipo del Acuario Inbursa, continuará trabajando así, para inspirar, mostrando que una especie amenazada como esta, puede ser reproducida bajo cuidado humano, dando la posibilidad de salvar de la extinción a esta especie.

«Queremos ser el primer centro de conservación de pingüinos subantárticos de América», menciona entusiasta, Víctor Sánchez.

Por último, el director de la coordinación de especialistas del Acuario Inbursa, nos invita a conocer a Alex el día de hoy, 8 de enero a las 15:00 horas, a través de una transmisión en vivo que se realizará por la su cuenta oficial: https://www.facebook.com/acuarioinbursa/

 

 

 

 

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