Cámaras extranjeras de comercio e industria, piden certidumbre

El sector privado nacional y extranjero, agrupado en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y en las cámaras extranjeras de inversión y comercio, sobre todo las de Estados Unidos (AmCham), Canadá, europeas (Inglaterra, Francia, España) y asiáticas, en especial la japonesa, se oponen a la Ley de la Subcontratación en los términos propuestos por el Ejecutivo.

Sin embargo, de los debates públicos se rescatan 4 propuestas que permitirían a la economía mexicana no perder competitividad y lo más importante: generar nuevos empleos. Estos son:

1. El outosourcing debe permitirse en aquellas actividades que no sean el objeto principal de una empresa, sino en tareas complementarias para la misma.

2. De manera excepcional, la subcontratación debe permitirse en la actividad principal de la empresa, cuando la subcontratista signifique mejoras en calidad técnica, tecnología, proceso o gasto.

3. El inicio de la vigencia de la reforma en materia de subcontratación debe ser el 1o de enero de 2022.

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4. Para dar certeza a la economía, la generación de empleo y la inversión, el Congreso y el Ejecutivo deben definir ya las actividades empresariales en las que se va a permitir este mecanismo para dar certeza a compañías nacionales y extranjeras en sus planes de inversión.

A partir de las discusiones públicas que surgen a raíz de la Iniciativa del Ejecutivo en esta materia, el sector privado nacional y extranjero propone una serie de medidas para mejorar la propuesta que será discutida por el Congreso de la Unión, diputados particularmente, en el mes de febrero.

El objetivo de estas propuestas es que el país no pierda más empleos (5 millones están bajo el esquema de subcontratación), se recuperen los perdidos y la economía mexicana sea más competitiva frente a la de sus socios comerciales y ante otros bloques económicos.

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Desde su punto de vista, la prohibición de la subcontratación no debe acotarse en términos del objeto social de la empresa contratante, pues al ser tan amplios los objetos sociales en el acta constitutiva de una empresa, el resultado sería la inoperatividad del negocio al no poder subcontratar nada.

Señalan que son actividades complementarias de las empresas todas aquellas que les sirven para el cumplimiento de su actividad esencial. Sin embargo, al no ser su razón de negocios, no debería haber limitante para subcontratarlas.

En ocasiones es necesario que una empresa subcontrate parte de su actividad esencial con otra empresa que represente una mejora en la calidad de sus productos, en su técnica, tecnología y proceso.

Y no debería ser impedimento para que una empresa continue compitiendo en el mercado que, en determinado momento, no encuentre ingresos para invertir en dichas mejoras o simplemente desconozca la técnica, tecnología o mejor proceso que un tercero pudiera ofrecerle.

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Hay que destacar que las empresas elaboran planes presupuestales y fiscales anualizados. Cualquier modificación o reforma en donde deban cambiar su operación significa cambios a su plantilla de personal, a sus presupuestos, a sus planeaciones, si estos impactan negativamente inclusive a sus órdenes de compra y de producción, por lo que llevar a cabo este tipo de cambio de “reglas de juego” a mitad del año calendario resultaría caótico.

Y debe considerarse que el impacto en la prohibición de subcontratar puede significar que las empresas deban compactar su operación, entonces dejarlos a la mitad del año con contratos que celebraron desde el inicio del ejercicio y a los cuales se obligaron, pero que posiblemente no podrán cumplir, significaría un doble impacto económico.

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